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SEMANA DEL RELATO ZOMBIE HOY, IRIS ,SANDRA y ERZENGEL

Hola a tod@s. Con estos tres relatos acabamos la semana dedicada al RELATO ZOMBIE. Esperamos que hayáis disfrutado tanto como nosotros y daros las gracias por haber participado y dedicado vuestra imaginación y tiempo en enviárnoslos. A partir del lunes pondremos los nombres de los participantes para que podáis votar al que mas os guste. La semana que viene volveremos con sorpresillas y os mostraremos "El premio" que se llevará el ganador/a. . Gracias a esos 60 seguidores que se han contagiado en 2 semanas. Besos infectados y recordad, el virus continuará expandiéndose.

"Una de Zombies" (por Iris de http://alasparavolar.blogspot.com/)Las cuerdas aprisionaban mis muñecas provocando rozaduras de las que manaban hilillos de sangre que goteaban en el suelo produciendo un tintineo. Por enésima vez traté de liberarme, mientras dejaba que mi mente vagara de nuevo por el pasado más reciente.
La vida en los suburbios era dura para una chica sin familia. Durante años había vivido en la calle, alimentándome de la basura, durmiendo entre cartones, escondiéndome en portales, sobreviviendo como podía. Por todo ello, no dudé ni un instante en confiar en aquel hombre, que me prometió una vida llena de lujos y glamur. Serás una modelo famosa, -me había dicho el tipo con un brillo calculador en la mirada, algo que en ese momento y por mis ansias de superarme y escapar de aquella infernal vida, no tuve en cuenta. Y ahora estaba aquí, atada de pies y manos, confinada con otras cinco chicas en un húmedo cuartucho a la espera de que esos cerdos, entregaran nuestros cuerpos doloridos por las constantes palizas y las vejaciones a las que nos habían sometido, a otros canallas aún más crueles e inhumanos que ellos.
Fuera se oyó un estruendo. Parecían gruñidos de animales, como si una jauría de perros rabiosos se hubiera enzarzado en una pelea. El pánico empezó a cundir entre las chicas. Una de ellas presa de la desesperación y el miedo, consiguió doblarse sobre sí misma y mordía frenética las gruesas sogas que le ataban las piernas. Las demás tratamos de imitarla. Algunas acostumbradas al ejercicio, aunque no fuera en un lujoso gimnasio, sino por haber tenido que huir en más de una ocasión de los maderos, o de pandilleros dispuestos a acabar contigo, lo conseguimos, el resto animaban a las que estaban a punto de liberarse, rogando porqué estás llegado el momento no corrieran y las olvidaran en aquél cutre agujero.
La primera en soltarse era una mujer alta, de pelo rubio platino y perfectas medidas, que había estado llorando sin parar durante los tres días que llevábamos de cautiverio. Se colocó de espaldas delante de su compañera de encierro para que está a su vez mordiera las cuerdas que aún amordazaban sus manos. Sin perder un segundo está se afanó en roer las amarras de su compañera, mientras las demás no quitábamos ojo a la puerta donde la jauría seguía rugiendo.
La japonesa fue la segunda en poder utilizar sus cuatro extremidades. Tras haber ayudado a la rubia a liberarse, esta la desató. Admiré a la chica oriental por su compañerismo, habría desgastado sus dientes, pero no cesó en su empeño hasta que las sucias cuerdas de la rubia cayeron al suelo en una maraña deshilachada, eso era una mujer fuerte, -pensé que de tener que elegir con quien escapar de aquí la elegiría a ella. Las que podían usar las manos ayudamos a las demás, mientras que el resto trataba de hallar la manera de salir de aquel oscuro y húmedo agujero, sin tener que pasar por aquel infierno en que parecía haberse convertido el exterior del cuartucho y del que solo una delgada puerta nos separaba.
Un ventanuco pequeño y demasiado alto, era la única apertura de la que el zulo disponía, con lo cual no nos quedo de otra que armarnos con dos viejas sillas que habíamos lanzado al suelo hasta reducirlas a astillas y con el máximo sigilo, aventurarnos a salir.
Aquello era una carnicería. Los cuerpos de nuestros captores se hallaban desmembrados, desperdigados por suelos y paredes. Sus estómagos abiertos, de los que asomaban sus asquerosas vísceras, estaban esparcidos por doquier. A uno de ellos parecía quedarle aún un hilo de vida, pues extendía sus dedos suplicantes y temblorosos hacia nosotras, mientras que sus ojos desencajados, rogaban ayuda en silencio. El hedor a carne podrida era insoportable. Taponé mi boca con la mano, mientras me sujetaba el estomago con la otra, tratando de contener las arcadas. Los gruñidos feroces de aquellos extraños seres llenaban la habitación. Las figuras que se arrastraban sobre los pútridos cuerpos sangrantes, parecían humanas. Vestían harapos grasientos y con manchas rojas que deduje debía ser la sangre de sus víctimas. Sus caras tenían agujeros tan grandes como cráteres, como si el acné juvenil se hubiera cebado en ellos a lo bestia. Los pútridos dientes negros, parecían afiladas cuchillas, a juzgar por la facilidad con que estaban dejando en los huesos a los cuatro fornidos hombres que durante días nos habían golpeado, vejado, humillado y violado sin descanso. No pude evitar el sentimiento de satisfacción que me produjo verles castigados de aquella cruel e inhumana manera. Mis compañeras debían pensar igual, pues la negra que media casi dos metros y a la que más veces habían doblegado a golpes, se acercó al solicitante de ayuda y le pateó la cabeza con saña. Las demás nos quedamos absortas en la escena sin percatarnos de la atención que habíamos levantado sobre nosotras por parte de aquellos carnívoros, que se relamían al oler la nueva oferta de carne que se les presentaba. La negra se cansó de cocear al cerdo numero uno y se arrinconó con las demás, que ya nos habíamos hecho una piña contra la pared, mientras que veíamos con terror como los caníbales se nos acercaban lentamente, lanzando gruñidos y dentelladas al aire. Moví mis ojos rápidamente, barriendo el escenario, en busca de un arma más potente que aquella pata de silla en la que había clavado las uñas con tanta facilidad que no pude dejar de pensar en que, para los dientes de aquellos monstruos resultaría tan blanda como el más suave algodón.
La hermosa vista del cañón de una beretta, provocó que mis ojos brillaran. Solo tenía que distraer a estos zoquetes que, a pesar de parecer fieros, sus movimientos me decían que no poseían demasiada inteligencia y llegar hasta el secuestrador número dos, de cuyo bolsillo desgarrado asomaba el cañón de la pistola.
Las chicas lloraban descontroladas abrazándose unas a otras, solo la japonesa parecía estar buscando una manera de escapar. La miré y nos comunicamos sin necesidad de palabras. La rubia de curvas perfectas sin quererlo ayudó al frente común que la japonesa y yo acabábamos de formar, arrojando de un empujón a la más chillona del grupo que, histérica al verse caer en manos de los caníbales, se aferraba a los brazos de la rubia tratando de arrastrarla consigo.
Los engendros no perdieron tiempo. Se lanzaron como perros rabiosos en busca de un sabroso hueso. Una punzada de culpabilidad casi consiguió que fuera en su ayuda. Aquello solo duró un instante. Cuando mi cerebro empezó a funcionar de nuevo y cubierta por mí nueva compañera de armas, me tiré a por la beretta. Había visto más de una pistola en mis años callejeros, así que no me costó demasiado amartillar el arma, quitar el seguro y apuntar al enjambre de abejas que parecían formar aquellos monstruos sobre el cuerpo de la chica que ya hacia unos segundos que había dejado de gritar, lo que quería decir que al menos su tortura había acabado rápido.
Algunos de los carnívoros cayeron bajo la ráfaga de disparos que lancé. Otros, furiosos por la interrupción de su almuerzo, cargaron contra nosotras. El resto de las chicas se escudaban en mí y en la oriental, que a pesar de que la única arma que blandían sus manos seguía siendo la madera podrida de la pata de una vieja silla, poseía tal determinación por salir con bien de aquel sucio cuchitril que todas, incluyendo la negra de dos metros, se escondían detrás nuestra cual bebes indefensos. Aquello empezaba a cabrearme. Tanto que intercambiando una rápida mirada con mi camarada decidimos que debíamos repetir la operación-distracción que la rubia de medidas perfectas había realizado unos minutos antes. En dos ligueros movimientos la rubia fue pasto de los zombis, mientras que el resto, cuan alma que lleva el diablo pusimos pies en polvorosa a la velocidad del la luz.
Antes de flanquear la puerta, y tratando de ignorar los alaridos de dolor que la rubia profería a todo pulmón, un nuevo obstáculo se presentó. El cabrón número uno al que nuestra amiga Jonhson había pateado hasta la muerte, resultó que aún no lo estaba y se aferró a la pierna de la negra clavando sus dientes que ya habían cambiado de blancos y brillantes a pútridos y negros. La negra chilló como un cochinillo. La japonesa y yo tiramos de ella enérgicamente sin importarnos que uno de sus miembros inferiores quedase atrás y seguimos corriendo, con ella a remolque.
¿Por qué la salvamos a ella y no hicimos nada por las demás? Era algo que me pregunté constantemente cuando al salir al oscuro y desconocido callejón al que daba aquel antro en el que nos habían tenido encerradas y pude ver con claridad como por la boca de la mordida salían unos vomitivos espumarajos.
Aun empuñando el arma, la aparté de mi lado de un empujón que teniendo en cuenta que le faltaba casi la mitad de una pierna, ni siquiera consiguió que se tambaleara.
-Dispárale- bramó la única chica que quedaba, a parte de la japonesa, a la que no había escuchado hablar, ni gritar en los tres días de horrores que habíamos vivido. Ni siquiera cuando esos hijos de puta se la llevaron a rastras para someterla al mismo tratamiento al que nos habían sometido a las demás, se oyó un solo quejido por su parte. Era toda fuerza y contención y cada vez sentía más admiración por ella.
La beretta me empezó a temblar entre las manos. Una cosa era empujar a alguien para salvar tu vida, o disparar contra unos monstruos y otra muy distinta meterle una bala entre las cejas a una mujer que había vivido el mismo horror que tú y que te miraba con ojos suplicantes mientras las arcadas la acosaban provocando que se doblara sobre sus casi dos metros, vaciando su estomago con unos sonidos huecos que hacían daño a los oídos.
Mi compañera de armas, colocó su escaso metro cincuenta y cinco detrás de mí, sujetó mis temblorosas manos entre las suyas, y forzó mi dedo a apretar el gatillo.
El pequeño y mortal misil impacto en la cabeza de la chica con tanta fuerza que la empotró en el callejón.
Ya solo quedábamos tres.
La japonesa me sostuvo contra su cuerpo más tiempo del que me pareció necesario, pero…
Me gusto. Me gusto sentirla detrás de mí, saber que alguien me cubría, se preocupaba por mi seguridad. Había pasado toda mi vida sola, sin nadie a quien le importara, y sin importarme nadie lo más mínimo. Ella debió notar algo parecido a lo que me obnubilaba los sentidos en este momento, pues dejó que me recostara en su corta estatura, y me rodeó la cintura con los brazos.
Unos minutos después, cortadas por nuestra reciproca reacción, nos giramos. La tercera chica era inglesa y su piel blanca como la nieve relucía en la oscuridad.
-Salgamos de aquí- dijo demasiado impaciente, y ocultando uno de sus brazos detrás de la espalda.
-Saca la mano- pedí acercándome a ella con cautela.
-¿Para qué?- preguntó a la defensiva, lo que la terminó de delatar. Eso y que su boca ya empezaba a rezumar, además de un tufillo que emanaba a su alrededor. Sus ojos se volvían vidriosos a pasos agigantados.
Se movió lentamente, como si ni ella misma creyera lo que le estaba pasando y enseñó el mordisco que había tratado de ocultarnos. La piel blanca, casi translucida que antes lucia, empezaba a volverse morada, como si toda la sangre se hubiera agolpado en esa zona de su cuerpo.
-Lo siento- esta vez sin pestañear, apunté a su cabeza y apreté el gatillo sin necesidad de apoyo.
Me enfundé la beretta en la cintura de mis destrozados vaqueros y ofrecí la mano a mi compañera.
-Salgamos de aquí- antes de que la última silaba saliera de mis labios, nuevos gruñidos llenaron el callejón. Nos pusimos en guardia, dispuestas a luchar por nuestras vidas… con uñas y dientes.
-Juntas- le dije a mi compañera apretando sus delgados dedos.
-Juntas, respondió ella pegando su cuerpo a mi costado, preparada ya para luchar.
Hacíamos un buen equipo. Y nuevamente quedó demostrado, cuando tras una nueva escaramuza, los miembros putrefactos de los zombies decoraron el suelo y las paredes del apestoso callejón.
IRISDIETA ZOMBIE (por Sandra de http://latentaciondeleer.blogspot.com/ )
Si en zombi no te quieres convertir, ¡corre! ¡huye!…
porque ellos ya están aquí.

De las tumbas se están levantando,
y con hambre y sed de sangre, se van arrastrando.

Te buscarán, y tu olor atraparán,
sin ninguna señal , la caza comenzará.

Sus gruñidos escucharéis , mas no deberéis olvidar,
si al zombi quieres matar, su cabeza has de arrancar.

Vienen los zombis, los veo llegar,
son muertos vivientes, podridos, pero con dientes.

Comerán tus sesos, hígado, intestinos o huesos
a ellos les dará igual, no hacen ascos a na.

Esto es una competición,
son ellos o yo.

Me han mordido, me siento extraño,
sin duda alguna me han infectado.

En zombi me convertiré, ¡corre!
porque te perseguiré.


Te arrancaré la piel a tiras,
trozos de carne tragaré,
beberé el líquido rojo,
pero la muerte no te daré.
Será algo peor, será tu perdición.

Sandra
"Cuando ya nada te queda..." (por Erzengel del blog http://erzengelpalabrasalviento.blogspot.com/)Cuando ya nada te queda, cuando la vida todo te ha robado, llegas a este punto al que llegué yo.
Él siempre me salvaba, siempre estaba para librarme del dolor de caer. Sus manos me atrapaban siempre y no había mejor refugio que sus brazos.
Pero lo perdí... el día de nuestra boda, un paro cardio-respiratorio arrancó de mis manos toda la felicidad.
En estos tiempos que la tecnología se mueve veloz como la luz, un extraño hombre se acercó a mí durante el funeral.
Todos me miraban aquel día. No podía controlar el llanto, mi cuerpo se convulsionaba bajo olas de dolor y sufrimiento atroces.
Cuando el hombre, que dijo llamarse Mike, dijo:
-Yo puedo devolverte a tu amado.
No dudé ni un momento. Acepté con los ojos cerrados, desesperada por tener a Elián de nuevo conmigo.
Logré llevarme el cuerpo del cementerio. Es fácil hacer ese tipo de cosas cuando tienes varias cuentas millonarias. La gente hace muchas cosas por dinero. Si, es verdad, fue sencillo recuperar el cuerpo de Elián.
Llegué a un edificio en las afueras de la ciudad. Un lugar donde nunca había estado.
Varios empleados se hicieron cargo del cuerpo, mientras Mika me guiaba por blancos pasillos explicando el procedimiento.
De pronto, me vi en una amplia habitación, el cuerpo de Elián descansaba sobre una camilla. Sus pies y manos estaban sujetos por fuertes amarres.
Mike miró mi duda ante ese detalle y dijo:
-Es por precaución, nada más...
Inmediatamente, conectó varios electrodos en el pecho y cabeza de mi difunto novio. Tomó una enorme jeringa llena de un raro líquido azul y lentamente la inyectó en el brazo derecho de Elián.
Pude sentirlo. Pude sentir cómo ese cuerpo carente de vida comenzaba a cambiar presa del reactivo que le habían inyectado.
Me estremecí al ver que comenzaba a respirar. ¡Mi Elián volvía a respirar!
Pero cuando abrió los ojos, cuando posó su mirada en mí, descubrí con horror que todo había sido un error. Que había hecho la cosa más estúpida del mundo.
Mike se me acercó y susurró:
-Piensa que siempre estará contigo...
Conmigo. Siempre estaría conmigo. Ese ser de ojos blancos, babeante e incapaz de hablar coherentemente. No era Elián. No, no lo era.
Mientras veía cómo se debatía aquel horrible zombie para zafarse de los amarres que lo aferraban a la camilla, la racionalidad me abandonó.
No sé cómo, no sé en qué momento... sólo sé que conseguí arrebatarle un arma al guardia que estaba junto a mí y disparé varias veces.
El guardia, Mike y la enfermera que estaba ayudando cayeron víctimas de mi ataque.
Miré entonces al zombie... No era Elián, no lo era...
Sin dudarlo, disparé. Una, dos, tres veces...
Podría jurar que en su último respiro, él me reconoció. En ese último momento, fue Elián, mi Elián.
Yo le devolví la vida y yo misma se la arranqué minutos más tarde.
Cuando estás sola. Cuando nada más queda... llegas a este punto al que llegué yo...

Erzengel

12 comentarios:

  1. Iris, me quito el sombrero tia, de verdad que es impresionante, senti el mugriento cochanbre en el que estabn metidas, me alegre de que los violadores estubiesen en esa situacion y me recorrio un dulce escalofrio cuando las chicas se abrazaron, "juntas" Jó nena, ha sido buesnisimo, y necesito mas, necesito saber si de veras salen de ahi, si es verdad lo que esa relacion intima entre ellas me dice que son, ajajajaj, y como sobreviviran a ese infierno tan bien detallado.
    Gracias por un relato tan digno de halabar.

    Sandra, tu poema es magnifico, y creo que si, creo que voy a correr mi niña, por que me dejaste con la inquietud y la adrenalina en el cuerpo, ¡¡¡que yuyu!!! jajajaja
    Fantastico de veras

    besos para ambas
    Irene

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  2. MUY BUENOS LOS DOS!!!!
    Me encantaron los dos... el de Iris muy bueno, media turra la rubia que tiro a la maricona pero bue jajajaja
    Y el de Sandra me parecio original, muy bueno tambien!!
    La tengo complicada para elegir despues el que mas me gusto :s

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  3. Erz me encanto!!! Triste pero me encanto... para colmo tengo un amigo que se llama Elian y por dios que el chico esta terrible jeje (segun yo es el chico perfecto jeje) y me lo imagine a el mientras leia asi que mas tristeza me dio.

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  4. Erzengel, Madre mia que tristeza recorre mi cuerpo cariño, y es que la pena y el dolor de perder a lguien es tan grande qeu harias lo que fuese para tenerle otra vez en tu mundo, pero ¿a que precio?
    Supongo que no a ese
    Me encanto, es muy profundo y emotivo
    Besos y como siempre todo lo tuyo genial
    Irene

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  5. LOS TRES HAN ESTADO BRILLANTES;D
    Me gusto muchisimo Iris, cuanta accion, fuerza y coraje de las pobres y maltrechas chicas. Te quedó genial;D


    Tu poema me ha encanta Sandra, es atrevido, con un sarcasmo e ironia muy bien aplicados, y tambien de una sobreidad muy hermosa;D

    Que linda y triste historia Erzengel. Realmente hermoso y triSte. Lo que no hace uno por amor;D te quedo muy hermoso;D

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  6. Iris ¿ves cómo acerté al asegurarte que me gustaría? Está genial.
    Me alegro que esos HP acabasen devorados por los zombies, lo de las chicas me dio mucha pena porque después de lo que pasaron la acaban palmando, aunque las dos protagonistas parece que resisten.

    Sandra, que bueno el poema y hay que ver como rima todo.

    Erzengel, que triste tu relato, sólo espero que la última imagen de su novio la borrase de su mente.

    Besos.

    ~Ade~

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  7. YIrene, muchas gracias. Me emocionaron mucho tus palabras. Me alegra que te haya gustado, es lo primero que escribo en esté género, y tus palabras de verdad que me emocionaron. En cuanto a continuar el relato, pues no se... tendría que ver por donde tirar.
    Muchas gracias de veras. Yo también quiero saber que le pasa a tu Emma, tu relato también me gustó mucho.
    Besos

    Karol, me alegra también que te gustará mi relato, te digo lo mismo que a Irene, es lo primero que escribo en esté genero y la verdad que estaba con un miedo.
    El tuyo también me gusto mucho y espero saber como sigue.
    Muchas gracias
    Besos

    C.S.K., muchas gracias, tu relato también me gustó mucho, que miedo me dio la parte de la niña.
    Muchas gracias

    Besos

    Ade!! Es que como se que no te gusta lo de repetidas violaciones, pues por eso pensé que no te gustaría. Pero me alegro mucho que te haya gustado. Y claro, como iba a dejar a esos HP, así sin más.

    Muchas gracias

    Besos

    Sandra!! Eres una cajita de sorpresas. Menudo poema, me ha encantado, está super bien.

    Besos

    Erzengel, que bonito tu relato, muy triste, pero muy bonito y igual que Ade, espero que ella se quedara con su recuerdo anterior, y no con esa última imagen.

    Besos

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  8. Lo siento Irene, se me colo una Y delante de tu nombre, me di cuenta demasiado tarde, cuando ya se publicó el comentario.

    Un beso

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  9. Halloooo~ infectado e infectada...!!* Muchas gracias por invitarme a su blog, WOW!!! estuve sentada un ratoteeeee leyendo toooodaaaaaas las historias WOWOWOWOW!!! Nunca he escrito nada de zombies pero me gustan mucho!!! Uno de los libros que leí y que me dio mucha risa fue "Supestamente Dead" XDDD Como sea, ya vi que por aca andan unos amigos holkanxgael y participando!* Me llevo el banner y ya los sigo! Por cierto, me gusto el poema! eso es talento!*

    BesitoSs!!* -3- MuacKSs!!*

    ::*::De Mis Dulces Labios A Los Suyos::*::
    ••†••Blutige Küsee Von Lieblosem••†••

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  10. EL POEMA DE SANDRA ES LA CAÑA JAJAJAA MADRE MIA QUE TIA CON TANTA IMAGINACIÓN XD. MUCHAS GRACIAS A TODOS MAÑANA EMPIEZAN ALS VOTACIONES

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  11. Los tres estan buenos y me gsutaron pero mi voto es para el de iris. :)

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