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RELATOS 2ª EDICIÓN SEMANA DEL RELATO ZOMBI. HOY: URISKA, PABLO JOSHUADO E IRENE COMENDADOR

Hola, Infectados. Después de los problemas que tuvimos con blogger, subimos de nuevo la entrada de ayer con los relatos 7, 8 y 9. Esta noche subiremos también los 3 relatos siguientes que deberían haberse publicado hoy. Disculpad las molestias, a disfrutar y a comentar!!! 


RELATO Nº7 "MAL COMIENZO" por URISKA


… …

Es un mal comienzo. Página en blanco y puntos suspensivos; mi comienzo es aún peor. Es lunes, sin trabajo, con ganas de partirle las piernas a muchos, con una horrible resaca que me dura desde el sábado.
El viernes tuve mi primera entrevista desde hace dos semanas. No conseguí el trabajo, pero la entrevistadora tenía unas piernas de escándalo y para sorpresa mía coqueteo conmigo. Llevo sin comerme un rosco unos cuantos meses y ya tiro los trastos a las mujeres a la desesperada, sin pensarlo, por si cuela. Probé. Sin un duro en mis pantalones la dije que tendría que pagar ella pero que no quitase merito a la invitación. Las mujeres me sorprenden siempre; acepto salir conmigo esa noche.
Me llego a un restaurante asiático. El licor de arroz se subió algo más de lo esperado al estar acompañado por la decoración con uno cuadros con paisajes en movimiento. Intente seguir el ritmo de cita como si estuviera optando todavía por un puesto de trabajo, su estomago no tenía fondo. Me costó levantarme de la butaca y casi todo el camino fui apoyado en ella, menuda joyita que estaba hecho. El acercamiento lo interpreto como un interés extra por mi parte, de hecho era así, pero mi desesperación y alcohol podían sumarse a lista de mis virtudes en estos días, y por consiguiente no estar a la altura de las circunstancias.
Ella se porto exquisitamente, mi cuerpo reacciono a sus suaves caricias. Donde no había confianza ni entrega, mis manos decidieron otra cosa. Su piel fue mostrándose generosa a cada minuto que pasaba. La mezcla del licor y la comida condimentada fue dando paso a un intenso dolor de estómago y cabeza, y cuando el agotamiento físico y el mal estar hizo mella en mi, me dormí.
Unos golpes terribles me despertaron. Me dijo que me vistiera deprisa, era su pareja. ¡Joder!. Me plante los pantalones y  zapatos lo más aprisa que pude, y cuando ella abrió la puerta para que su chico no tirase la puerta abajo, me estaba poniendo la camisa aún. No me dio tiempo a ver el primer puñetazo cuando ella le explicaba que yo era un amigo. ¡Joder!.
La patada en el estomago sí la vi, tirado en el suelo desde el primer puñetazo. ¿Tenía que pagar el precio de la cena de ese modo? Me intentaba incorporar y salir por la puerta antes de que me volvieran a dar. Los casi dos metros de altura se mostraban más calmados porque ella estaba pidiéndole que se tranquilizara. Cogió una bolsa de transporte de mascotas del descansillo. La metió en la casa mientras la voz suave de mi ligue nocturno comenzaba a convertirse en gritos horrorizados. Se arrojo a su novio intentado impedir que abriera el trasportín. No veía lo que había dentro. ¿Qué podía ser?
Me sangraba la nariz y no daba crédito a lo que tenía delante, una bolsa de mascota abierta. Ella había sido arrastrada por la fuerza y encerrada en la habitación contigua junto a él. Los golpes que se oían me hacían temer que la estuviera maltratando.
Tenía que levantarme y ayudar a la chica.  Me acercaba hacia la puerta cuando un leve gruñido me paralizo; por el tamaño de la caja me imagine que podría ser un jerbo, una chichilla, un gato o incluso un chihuahua, pero ¿qué bicharraco podía hacer ese ruido que aumentaba en profundidad? Me gire y vi unos ojos rojos saltando hacia mí, acompañados de varias filas de dientes y una piel descomponiéndose.
Me recordó a una rata que sale en la película “Tu madre se ha comido a mi perro”. Me mordió la pantorrilla antes de lanzarla de una patada a la otra parte de la habitación. Un escozor terrible me subía por toda la pierna. Sólo pude correr fuera de la casa y cerrar la puerta tras de mí.
Ahora estábamos a lunes, allí me encontraba, tirado en un parque, aún con dolor de cabeza, sin trabajo, rabioso, sintiéndome culpable por haber abandonado a la chica a su suerte y temiendo a aquello que fuese que me hubiera pegado la rata rabiosa. La quemazón no se iba y la pierna no tenía movilidad.
Me encontraba en un parque dando de comer a unos patos, devoraban el trozo de pan duro que les daba. Me había remangado el pantalón para dejar que el calor del sol me aliviara un poco. Se termino el pan y me tumbe en la chaqueta para meditar lo que haría, no había acudido a la policía porque temía que hubieran llegado a algo más que a las manos y me terminaran inculpando a mí de algún delito. Últimamente tenía muy mala suerte.
Volví a ser presa del sueño. Me desperté cansado y notaba a alguien meciéndome. No era alguien; el agua del estanque y los patos me arrastraban al centro mientras picoteaban dos o tres animalillos la pierna mala.  Sus picos se habían transformado horriblemente y su pelaje caía estrepitosamente. Agujereaban mi piel, una piel y carne que no sentía.
Mientras mi agonía ante la horripilante escena me corroía las entrañas, la lucha por mi supervivencia me hizo usar los dientes y la uñas contra mis atacantes. Al saborear las vísceras calientes deje de ser humano. Las últimas neuronas se apagaban en mi cerebro y una legaña blanca empañaba mi visión. En las próximas horas sería un zombi y el mal comienzo lo tendría otros.


RELATO Nº8 "EL BUEN PADRE" por PABLO JOSHUADO del blog http://aleertoca.blogspot.com/

   - Tranquilízate, hijo mío. Y deja ya de llorar. Estás en los brazos de tu padre, que te quiere y con él nada te va a pasar. Duerme, corazón, y siéntete seguro, aquí está tu padre, para velar por tu seguridad.

Los golpes que azotaban la puerta se volvieron más violentos y rápidos. Alguien gritaba, gruñendo y arañando la superficie lacada. El padre acunó a su hijo, y le sonrió agarrando la manita que sobresalía del atillo.
   - El día que tu naciste, Papá estaba muy nervioso, muy nervioso – le susurró al bebé, acariciando con la manita su barba rala – Era la primera vez que papá iba a ser padre y no se sentía preparado para ello, -se secó una lágrima con el dorso de la mano -. Todas las enfermas decían que eras el bebé más bonito que había en todo el hospital. Papá estaba muy orgulloso, mucho.

Al otro lado de la puerta, lo que fuera que hubiera, había empezado a pegarle patadas y empujones, tratando de echarla abajo.
   - Entonces, Papá cometió un error muy grave, que nunca se perdonará en la vida –murmuró aquello apretando los dientes – Papá nunca debió recoger a ese vagabundo asqueroso y borracho. Papá sólo debió volver a embestirle y pasarle por encima con el coche.
El hombre añadió esto último con deje de amargura y abatimiento. El odio que brotaba de él era un veneno que había empezado a cegar su cordura. Se sentía febril y cansado.
Y los golpes eran cada vez más fuertes. Le dolía la cabeza y le escocía la herida.
   - Después de aquello, pasó algo que Papá no quiere recordar – cerró los párpados durante un momento que se hizo eterno, tratando de descansar la vista.- Algo que tu mamá no se merecía. Algo por lo que papá siempre será culpable,…

Gimió. Miró al techo tratando de alejar ese recuerdo tan horrible de su mente. Sus ojos rojos e hinchados ya no podían derramar más lágrimas. Tragó, pese al nudo que le atenazaba la garganta.
   - Y ahora papá tiene hambre – gimió, tratando de controlar las convulsiones que recorrían su cuerpo y que antecedían al llanto – Un tipo de hambre monstruosa e inhumana. Un apetito voraz y furioso.


RELATO Nº9 "EL ÁRBOL DEL ZOMBIE AHORCADO" por IRENE COMENDADOR  http://irenecomendador.blogspot.com 

Es curioso cómo un lugar toma protagonismo en la vida de las personas, cómo un paisaje se aferra a nuestras retinas y nos hace recordar buenos y malos momentos.
Para Cler ese lugar carismático era aquella pradera, aquel paradisiaco montecillo de verde y mullida hierba, coronado por un gran sauce de ramas gruesas y adorno putrefacto.
Hacía ya más de cinco años que por el pueblo de Wennitown corría la historia del árbol del zombi ahorcado. Salió en los periódicos aquel suceso, un hombre joven se ahorcó después (dicen) de una mordedura de dichos seres; se puso una soga al cuello, pero  antes de morir su cuerpo se transformó quedando colgado de por vida como vulgar manzana podrida. En varias ocasiones había intentado bajarse, pero su escasa fuerza e inteligencia habían obrado en su contra. Las autoridades pensaron en un primer momento bajarle y terminar con su no-vida, pero el pobre muerto viviente no hacía daño a nadie allí subido, así que seguía colgado a espera de un mejor destino, quizás una cura para tal enfermedad.
En un macabro juego, Cler y su nuevo amigo Eugene fueron a visitar al zombi ahorcado, pero el paisaje alrededor de aquel ser era realmente sobrecogedor y de una belleza abrumadora, por lo tanto como si de un ritual se tratara, los dos jóvenes terminaron por hacer de aquella pradera y de la sombra de aquel árbol su lugar de encuentro. Con el tiempo la amistad se transformó, dando paso al amor y posterior unión entre los dos muchachos. Quedaban todas las tardes bajo el zombi colgado, leían libros en voz alta y los dos amantes compartían suculentos picnic. Llegó el momento de formalizar su relación y qué mejor lugar para hacerlo que aquel sitio que había visto tanto de ellos.
La boda fue íntima, el altar se sitúo a los pies del balanceante no-muerto, y los escasos invitados se fueron acostumbrando a la visión de aquel cuerpo desecho poco a poco.
La vida sigue, continua.  La feliz pareja el día de su tercer aniversario quedó bajo su árbol para tomar la merienda como era costumbre, pero ese día Cler llegó antes y tras saludar a su amigo zombi, esté empezó a moverse violentamente. No era la primera vez que lo hacía, pero tal eran los envites y latigazos del pobre, que sus mugrientas ropas empezaron a ceder, y pequeños trozos de tela desgarrada, briznas de carne putrefacta y alguna que otra baba, llovieron sobre la sorprendida Cler que, miraba extrañada el comportamiento exagerado del engendro.  
Entre todo aquello que le había caído encima, algo llamó su atención, una especie de papel amarillento y doblado cuidadosamente, que se había deslizado del precario bolsillo del bicho en cuestión.
Era una carta de amor, un pequeño retazo de sentimientos que el anterior hombre que habitaba en el cuerpo del ahora zombi, había plasmado con evidente dolor y lagrimas. En aquel pedazo de corazón de tinta, las palabras vertidas estremecieron a la dulce Cler, que sin poder evitarlo empezó a llorar por la empatía que ahora le causaba el infortunado zombi. Nunca se había planteado el por qué de su decisión para colgarse, suponía fuese por la infección, pero al parecer no había sido así.
Eugene no supo de la carta, Cler la guardó dentro de su abrigo e intento disimular el estado de tristeza que el hombre antes del zombi la había despertado.
Eugene hacía tiempo que notaba algo extraño en Cler, las visitas al sauce se habían multiplicado, mencionaba aquel zombi demasiadas veces en sus conversaciones e incoherentes celos amenazaban con rellenar su sesera.  
¿Cómo tener celos de un maldito y condenado monstruo? Se preguntaba Eugene sintiéndose estúpido. Pero cada vez lo veía más claro: Cler sentía algún tipo de simpatía por él. Aquel en principio insignificante recelo fue creciendo, enraizándose dentro de sus tripas y turbando su mente, hasta el punto de creer necesario tomar cartas en el asunto. Se desharía de aquella aberración lo antes posible. La noche en la que Eugene tomó la decisión, Cler pronunció en sueños al desecho ahorcado. Sacado de sus casillas el celoso marido agarró un buen cuchillo y fue en busca del desgraciado para terminar con el asunto de una buena vez.
Estando frente a él, comprobó que no podría hacer que su mujer volviera a quererle de la misma manera aunque terminara con la “vida” de aquel ser, puesto que ella sentía algo intenso. Así que acercó su cuello a la visceral y podrida boca del colgado y dejó que lo mordiera fuertemente.
Eugene cayó al suelo. Tras varias horas de convulsiones y espasmos, su cuerpo había sido totalmente infectado por el virus, transformándole en uno de ellos.
Encaminó sus pasos hacía su casa, para por fin ver a su querida Cler y ofrecerla su alma. Conforme pasaban los minutos, la necesidad de comerse un cuerpo humano aumentó, decidiendo atacar a varias personas que tuvieron la mala fortuna de cruzarse con él, en el camino.
Se desató un gran revuelo a su alrededor y después de varios intentos fallidos por escapar de la muchedumbre, Eugene terminó muerto a manos de las autoridades, unos policías que le desmembraron con hachas y mazas.
                       
   —Tienes que aprenderte primero la letra “a”, no quieras avanzar tan rápido, cariño, así no llegaremos a ningún sitio— decía Cler mirando al zombi colgado con la cartilla de preescolar que sujetaba abierta entre sus manos—. Venga, deja de emitir esos alaridos y empecemos de nuevo, después de tres meses ya deberías saber pronunciar al menos las vocales correctamente.

Y dejando el vaso de leche junto a las galletas de chocolate (su merienda), se dio la vuelta sobre el tapete de cuadros rojos y blancos en el que estaba tumbada, para seguir con la lección logopeda.




6 comentarios:

  1. Que suerte que volvieron a subir la entrada, desde ayer que no puedo comentar y bueno, después había desaparecido (como nos pasó a varios, lamentablemente).

    Me gusta la variedad de anécdotas que han surgido de un mismo tema.
    El cuento de Uriska tiene algunos errores de ortografía, pero está interesante y tiene un buen final, como el de Pablo, que además es breve pero está muy bien llevado.
    Que raro Irene escribiendo una historia de amor!! jaja. Esta bueno el relato, me dio mucha pena el zombie colgado, aunque más pena me dio que no lo dejaran en paz ni después de no muerto :-P

    Suerte a todos!!

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  2. La verdad es que son buenísimos los tres... Uriska ha dado un toque de humor negro a la situación que me ha gustado bastante. Pablo... sinceramente me has dejado con la boca abierta, tán cinematográfico, tan intenso... me ha encantado, de verdad me quito el sombrero. Irenilla, que decir, pues estupendo como cada vez que escribes algo, es original, has reinventado el genero metiendo una historia de amor entre una humana y un zombie (acojonante XD)y que al finalo le empezara a intentar enseñarle a hablar me puede jaja. Muy bueno, como siempre, felicidades. Mi enhorabuena a los tres. Un abrazo a todos

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  3. me gustaron los 3, especialmente el del árbol del zombie ahorcado

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  4. Jope!!! Se borro el comentario que deje en esta entrada con mi opinión sobre los dos relatos, eso no mola, jajjaja, pero bueno los dejo otra vez
    Uriska, vaya tela con esta chica que quiere poner los cuernos al novio y vaya con esa mascota tan chula que tiene, por favor que me he quedado patidifusa, jajajaj no me imaginaba al principio de la historia que el pobre estuviese relatando su conversión, ha sido un trabajo de reestructuración maravilloso, enhorabuena y suerte para el concurso.

    Pablo, me has dejado impactada y sorprendida, porque de primeras me imaginaba a un padre con su bebe allí encerrados y escapando de los monstruos, luego pensé que era el padre el perseguido y que siendo un zombi, quería comerse al inocente niño, pero ver que el único zombi es el niño y que el padre por amor quiere alimentarle con su propia sangre, me ha dejado hecha polvo, jajajaaj maravilloso el relato, madre mía que nivelazo que hay aquí, felicidades y suerte en el concurso, besos

    Y gracias por los comentarios, me alegra que os haya gustado mi humilde aportación, muchos besos para todos XDDD

    Bueno mis infectados, espero que estéis bien, y deciros que me están encantando los relatos participantes, son la leche , hay mucho talento por aquí vertido. Millones de besos infectados queridos míos. Os adoro

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  5. Joooo.. no sé más que hacer, porque cuando toque votar, no, no, y no podré hacerlo..

    El de Uriuska es genial. Ese final de que ahora el mal día empezaba para los demás, manda vengaza zombie:D

    El de Pablo me tiene con el nudo en la garganta... pobre padre, con su pequeñito en brazos y el hambre infectada varriendo su cuerpo... aún no me quitado el disgusto:D

    Y Ire... no sé qué decir siquiera... ¿es que no se te agotan las ideas nunca? Original, increíble, romantico, asqueroso, sentimental, duro, imposible y tan real... vamos, que no se me ocurren más adjetivos, que sino, todos para ti, ;D
    Pobre zombie ahorcado. Y los muy cabrones del pueblos lo tienen allí como un muñeco de feria. Y vamos, no se les ocurre otra cosa a la parejita que hacer que áquel su punto de encuentro, jajajaja:D
    Pero lo mejor, ese giro inexperado, vamos que se enamora del zombie, y luego el otro pobre se deja infecarse, y ella, nada, a enseñar su zombie a hablar... jajaja:D

    Excelentesss:D

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  6. Saludistosss

    Bueno a lo que vamos

    El primer relato me gusto bastante, quizás le falto algo más de fuerza no se describir bien ese sentimiento, sólo sé que pudo haber sido mejor; aún así me a gustado, el pobre tipo era más “salao” (que diría en mi país) jeje

    El segundo relato me dio escalofríos, de verdad, no sospeche hasta los últimos párrafos que el infectado era el padre y no el hijo, pero ese final que quedo tan libre, a la imaginaron del lector hacer que se me espeluque el cuerpo jeje, estuvo bueno aunque monstruoso.

    El tercero fue mi favorito, Irene nena, como siempre tú con ese toque tan genial que le das a todo. La historia me pareció curiosa, original y el final me sorprendió sacándome una sonrisa… ahora el pobre marido si como que no termino de la misma forma ;)… En fin nena ¡¡me encanto!!

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GRACIAS POR COMENTAR Y EXPANDIR EL VIRUS