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RELATOS 2ª EDICIÓN SEMANA DEL RELATO ZOMBI. HOY: MAGA DE LIONCOURT, AVE MARCOS Y ALFONSO ZAMORA


   Sacó los pies de la cama después de bastante rato de no escuchar ruidos fuera de la habitación. Se bajó de un salto y prescindiendo de las pantuflas caminó hacia la puerta. Abrió con cuidado, intentando que no fuera a hacer ningún sonido.
La suave luz del pasillo se coló por la abertura, y entonces tuvo la certeza de que sus padres no estaban cerca. Se deslizó por el piso frío y brillante y bajó las escaleras prestando atención de donde ponía cada pie. No quería caerse o tirar algo por descuido y que sus padres descubrieran que estaba fuera de la cama a esas horas.
La casa estaba silenciosa. Pasaban de las dos y media de la madrugada, según supo por el gran reloj de la cocina, y la única luz que le permitía ver por dónde iba entraba por las ventanas desde la calle.
El pestillo de la puerta retumbó con fuerza, y se detuvo un largo minuto para cerciorarse de que nadie se había percatado de ello. Después, por primera vez en sus siete años, abrió la puerta en plena noche y se escabulló al jardín.
La noche estaba fría. Daba la impresión que caminaba cortando capas y capas de aire congelado. En ningún momento se le ocurrió pensar que podría hacer tanto frío afuera, y había salido solo con el corto camisón de algodón, el que tenía un gran dibujo de Picachu corriendo por el pasto  mientras sonreía. Los pies descalzos dejaban huellas sobre el piso de madera mojado por el rocío y la piel comenzaba a mostrar un desagradable tono azul.
La pequeña caminó hasta el borde del césped y se detuvo a escrutar la oscuridad. Mirara donde mirase, le parecía encontrar pequeños círculos brillantes similares a los que buscaba… pero era evidente que ninguno de esos eran los ojos de su pequeño gato.
   ─¡Milo! susurró lo más fuerte que pudo. Ninguna sombra se movió. 
Preocupada volvió a llamar varias veces más.
Papá le había dicho que podía quedarse con Milo, el pequeño gatito negro y blanco que le había ofrecido su amiga Cami solo si se comprometía a cuidar de él todo el día. Y ella se había comprometido. En los tres días que Milo llevaba en la casa había cuidado con celo maternal que al minino no le faltara nunca agua limpia ni comida de cachorro. Incluso había cambiado la caja de arena una vez, pero al ver el desastre dejado en el piso su madre la relevó de la tarea.
Milo y ella dormían juntos desde el primer día, pese a las primeras protestas de su madre y que su padre no tardó en desestimar. No se separaban nunca… hasta que esa mañana llegó de la escuela y encontró la comida del gato y el agua esparcidos por doquier. Lo llamó y lo buscó durante un buen tiempo hasta que dio con él: se había metido debajo del refrigerador y la miraba con obvias intenciones de no querer salir de allí.
Había tenido que meter el brazo hasta el límite, pero lo había logrado agarrar. Lo sacó deslizándolo de una patita. Cuando lo tuvo a su lado, quiso tomarlo con ambas manos y entonces Milo había hecho algo muy raro que en principio la asustó: había girado la cabeza y siseado enfurecido mientras le enseñaba los puntiagudos dientecitos. Sorprendida, lo dejó libre y lo vio correr  hacia el jardín tan rápido como se lo permitían sus cortas patitas.
Y no lo había vuelto a ver en todo el día. Se preocupó mucho porque sus padres quisieran saber de él, pero no habían preguntado nada y ella se había convencido de que ya volvería.
Sin embargo, había caído la noche y seguía sin saber de él. La preocupación, el miedo y una creciente ansiedad no le permitieron dormir, y una vez supo que nadie la escucharía había salido al jardín dispuesta a encontrarlo.
Ahora, sintiendo que la noche absorbía los sonidos y la oscuridad era cada vez más impenetrable, volvió a llamar al gatito hasta sentir que la voz le lastimaba la garganta.
Había dado dos pasos entre el césped mojado en dirección al muro que separaba su patio de el del vecino cuando escuchó a sus espaldas un débil “miau”. Se volteó rápidamente, con un sobresalto y el corazón latiéndole a mil de alivio y de una especie de urgencia que no supo comprender.
Milo había salido de entre una planta muy grande que su madre cuidaba con esmero. Tenía las patitas cubiertas de barro y la miraba con los ojos muy abiertos. Cuando se acercó a él, que intentó retroceder pero al final no tuvo fuerzas suficientes, se dio cuenta de que estaba mojado y temblaba violentamente.
Lo tomó entre sus manos, pese al siseo               que volvió a dirigirle, quién sabe a cuento de qué.
   ─Milo, Milo… repetía en susurros, demasiado conmocionada como para saber qué más decir.
Acunó al gatito contra su pecho y corrió hacia el interior de la casa.
Esta vez no se preocupó demasiado por no hacer ruido. Subió las escaleras pisando todo lo fuerte que una niña de su peso puede hacerlo, patinando en el piso resbaladizo a causa de sus pies mojados. Cuando llegó a la habitación no hacía más que repetir:
   ─Yo te cuido, Milo, yo te cuido mientras apretaba al gatito contra sí y éste agitaba las manitas al límite de sus fuerzas.
Cayeron sobre la cama. Se cubrió con las mantas hasta la cabeza y acostó al tembloroso Milo sobre la almohada. Frotaba torpemente el cuerpo menudo intentando darle calor. Pero ya era demasiado tarde para el gatito, que cada vez convulsionaba más y perdía fuerzas a pasos agigantados.
Supo que algo le estaba pasando, que un cambio horrible se apoderaba de su cuerpo. Un frío peor que el del aire cortado por su piel parecía calarle los huesos, y el gatito temblaba quizás víctima de la misma gelidez.
La pequeña acercó la cabeza al agonizante gatito. Murmuró:
   ─Fo te cuiro, Miii…loo y dio un mordisco a su primera víctima.


********

RELATO Nº11 "LA CAJA" por AVE MARCOS DEL BLOG http://eclosion1.blogspot.com/  



1971…
Los médicos militares nos reemplazaron el botiquín de campaña.
Nos dijeron que habían incluido una morfina más fuerte, y que el formato era más fácil de utilizar.
Una simple presión, en la parte trasera de la caja sería suficiente.
Selva.
Penumbra.
Un claro en la húmeda y densa selva.
Lluvia torrencial.
Un Viejo radiocasete.
Los Rolling Stones a toda ostia, Brown Sugar.
Me gusta Jagger.
Soy Jagger.
Grito con él, al cielo.
¡Frenesí!

… “I bet your mama was a tent show queen, and all her boy 

Friends were sweet sixteen. 

I'm no schoolboy but I know what I like, 
You should have heard me just around midnight. 


Ah Brown Sugar how come you taste so good 

(A-ha) Brown Sugar, just like a young girl should. 


I said yeah, I said yeah, I said yeah, I said 
Oh just like a, just like a black girl should. 

I said yeah, I said yeah, I said yeah, I said 
Oh just like, just like a black girl should”...


Jeringas de cristal y agujas de acero no desechables en su estuche metálico, a su lado una toalla blanca manchada de rojo.
Una gota de sangre en mi mano.
Una gota de sangre en su mano.
Ya está. Me arden las venas.
Bendito Jaco.
Mi ser se eleva por encima de mí, lo suficiente para verme desde arriba.
Estoy flotando.
No siento mi peso…me estoy yendo…pero lo veo todo.
Lo sé todo.
Una chuta clavada en mi mano.
Una chuta en su mano.
Sacos de arena.
Mi M16.
Mi amigo bizquea. Él está mucho más lejos que yo, aunque está junto a su fusil de asalto, ahí, tumbado en el barro.
Un trueno. Otro trueno. Otro trueno.
Un trueno azul.
¿Azul?
¿Truenos?
Un trueno azul rompe la penumbra un instante.
Las trazadoras delataban la procedencia de los truenos.
Los blancos dientes de la negra boca de mi amigo se mueven en mi dirección.
El puto negro tenía dos estuches, pero me gusta eso.
Odio al negro, y quiero lo que tiene.
Quiero al negro.
¿Ya ha vuelto?
-¡Mira tío!, ¡truenos azules!- Me grita.
Se levanta, resbalando en el barro. Sonríe. ¡ES AZUL!
Un trueno azul.
Cae hacia atrás.
Un agujero en su pecho de color azul.
¿Los dientes no son blancos?, me mira e intenta hablarme. Gorgoteos. Rojos.
Su botiquín, ahí está.
Una caja de sorpresas.
Una leve presión.
Ya está, ahora estarás mejor, tronko.
Los ojos fijos. Vidrio.
El muy cabrón me ha dejado aquí. Negro de mierda.
Cojo mi M16.
Me acurruco junto a los sacos, en el barro.
Veo mis truenos.
Un trueno rojo.
Putos mosquitos, me están picando.
En el gemelo, otra vez.
Las ahuyento con el casco.
Sonido metálico.
-¡Ostias! ¿Las moscas son de acero?
Me vuelvo y veo a mi amigo.
Pero…no es mi amigo.
Su pecho ya no es azul.
Sus ojos no están fijos.
Pero… están en blanco.
La chuta aún cuelga de su mano.
-¿Qué estas masticando?
Me sangra el agujero del gemelo. No aguanto el dolor.
Mi caja, ¿y mi caja?...
Un trueno azul le destroza el fémur, y él aúlla, de… Rabia… ¿Rabia Básica?
El trueno me cubre la cara de hueso y sangre, pero sonrío.
-¡Síiii, era azuuul tío!- Le grito mientras me pincho la caja.
Mis ojos en blanco.
Sigo a mi amigo.
Arrastra una pierna por el sucio barro.
¿Dónde vamos? Sigo al negro.
Hacia los truenos.
 Fin
********


RELATO Nº12 "CRUELDAD" por ALFONSO ZAMORA del blog http://alfonsozamorallorente.blogspot.com/

   David baja la escalera despacio, no tiene ninguna prisa porque todo le da ya igual. Atrás deja sus esperanzas y sus ilusiones, sus amigos y a saber donde estará su familia.
Ha llegado al portal que da acceso al patio de la urbanización, antes de cruzar el umbral de la puerta se para a pensar cómo puede hacer para frenar todo esto.
Sabe que no puede hacer nada y se resiste a la idea de que ya está muerto. La herida que tiene en el brazo no deja de sangrar y aunque la intenta taponar con su propia camiseta presenta un aspecto muy feo.

Aquel mordisco le ha sentenciado, no le vio venir, le pilló completamente desprevenido y sin tiempo de reacción. Que más da ya.
Ahora sabe que es uno de ellos y que es cuestión de tiempo que pase el resto de sus días deambulando durante toda la eternidad por las calles que le vieron crecer y ser feliz.
Tiene mucho frio, la fiebre empieza a hacer presa de él, sabe que es el principal síntoma de que todo pronto acabará.

Atraviesa el patio de la urbanización, el ruido es ensordecedor, los gemidos son incesantes, la valla que cubre todo el recinto detiene a las masas de muertos que tratan de entrar para devorar al pobre David.
Se detiene a pocos metros de ellos que ansiosos y rabiosos sacan sus brazos entre los barrotes de la verja metálica tratando en vano de hacerse con su presa.
David les observa detenidamente, les mira a sus ojos inyectados en sangre y completamente desorbitados. Muchos de ellos deformados e irreconocibles por tremendos mordiscos.
Por su cabeza no pasa nada, prácticamente ya se siente uno de ellos aunque todavía le queden unos instantes de su corta vida.

¿Qué hacer?  ¿Dejarse devorar o esperar a morir con dignidad? A David le da todo igual pero tampoco quiere sufrir y notar más dolor del que ya siente.
Decide dar media vuelta y salir del patio en dirección al garaje, ha prometido a su amigo de la infancia que trataría de llegar hasta sus padres y una promesa es una promesa.
Lo tiene muy complicado ya que su coche lo dejó en la casa de su amigo, justo al otro lado de las vías del tren.
Las puertas que dan al garaje están abiertas y afortunadamente, la puerta de salida de vehículos está entreabierta por culpa de un montón de cuerpos aplastados que la frenan.

David se tumba en el suelo para reptar y salir por el pequeño hueco, los cuerpos destrozados los va dejando muy cerca de él, uno de ellos reacciona a su paso abriendo sus ojos rojos de par en par pero sin posibilidad de llegar hasta él. Por fortuna tampoco puede gemir ya que carece de buena parte de la garganta.
La calle parece despejada, todos los infectados están reunidos en torno a la verja de la entrada por lo que echa inmediatamente a correr hacia las vías del tren.

Un grupo de muertos han salido tras él pero su ritmo es bastante inferior y no representa peligro alguno para David.
Logra saltar la valla de alambre y tras instintivamente mirar a ambos lados por si llegara algún tren, se para un momento para reír irónicamente, se siente ridículo por su gesto.
La siguiente valla es un muro de ladrillo bastante considerable, lo saltaría sin problemas de no ser por la herida del brazo que no deja de sangrar ni de doler.
A la derecha observa una valla de obra, perfecta para usarla a modo de escalera. A duras penas la logra levantar y apoyarla contra el muro.

Tras él, cientos de muertos se agolpan en la primera valla de alambre, han sido atraídos por el olor a carne fresca y no cesaran hasta llegar hasta él.
David mira hacia atrás conocedor que no tiene mucho más tiempo. Lentamente sube por la valla hasta encaramarse al muro. Desde arriba observa lo que hay al otro lado, no hay ningún infectado pero la altura es considerable.
No tiene fuerzas para volver a coger la valla por lo que decide saltar asumiendo todas las consecuencias.
David salta cayendo al suelo y rodando hasta golpearse con un coche aparcado. Durante unos instantes queda un poco aturdido quedando a merced de cualquiera que pueda estar cerca.
Por suerte está aún solo y ahora le queda llegar hasta su coche, aparcado justo en la esquina de la calle.

Tiene el mando en el bolsillo el cual activa con una distancia prudencial para evitar sorpresas inesperadas.
Todo despejado, David entra dentro de su coche cerrándolo inmediatamente. Arranca sin problemas y sale de la calle en dirección a casa de sus padres.
No viven muy lejos de allí, tardará apenas unos quince minutos en llegar sin no encuentra ningún problema en el camino.
A su paso solo ve destrucción y muerte, cuerpos mutilados moviéndose por impulsos, otros agachados devorando los restos de algún pobre infeliz.
David llega hasta la calle de sus padres dejando el coche en medio de la carretera. Antes de salir procura mirar bien por si no está solo.
Todo parece despejado, sale del coche con las llaves de casa de sus padres en la mano, se aproxima al portal sin apenas notarse sus pasos. Se detiene un momento por el dolor que cada vez es más intenso, las piernas le tiemblan y está a punto de perder el conocimiento.
No quiere morir en la orilla después de nadar durante horas y en un esfuerzo de lo poco que le queda de humano le hace levantar la llave hasta el bombín de la puerta del portal.

La puerta chirria al abrirse y de la oscuridad del portal un cuerpo se le abalanza a David tirándole al suelo.
El infectado le muerde repetidamente en los brazos mientras otro de ellos sale de la oscuridad para agacharse y unirse al festín.
David en su último hilo de vida, abre los ojos, sus padres le están devorando.

12 comentarios:

  1. Bueno, creo que mi relato es el que contiene menos escenas sangrientas hasta el momento, jaja.
    Me gustaría comentar que el blog No somos escritores no es mío, es un blog de diferentes autores y, aunque me invitaron a participar antes de crearlo, en un año sólo he publicado dos cuentos. Mi blog de relatos es "describientem.blogspot.com", y el de literatura "vidanovelada.blogspot.com". El segundo que mencionan sí es mío... un blog inclasificable :-P

    Pasando a los relatos...

    No entendí por qué el de Ave Marcos aparece en forma de versos. Es decir, en versos va la poesía y la poesía también se vale de reglas, no es que uno pueda amontonar palabras y decir "esto es poesía", como tampoco hacemos eso y decimos "esto es un relato". Es una pena que lo haya escrito con esa estructura, porque de otro modo podría haber quedado mucho más interesante.

    El relato de Alfonso está entretenido, me gusta que el protagonista sea un infectado y vaya perdiendo poco a poco su humanidad.

    En fin, ya vamos entrando en la recta final. Mucha suerte a todos!!

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  2. me encantó, Maga! también estoy de acuerdo con el formato de poesía, yo diría que es más bien prosa. Crueldad me ha gustado también, es muy interesante (siento la brevedad del comentario pero no tengo mucho tiempo XD)

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  3. Me están gustando muchiiiisimo, ha valido la pena la espera. Me he leído los seis del tirón. ¡¡No veo el momento de leer los de mañana!! ^^

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  4. En defensa de ave marcos, que nadie duda de la calidad del contenido de su relato (o nadie debería hacerlo), diré que hay poesía con rima, metrica y estructura libre. He leido poemas de autores que no mostraban ni una rima en sus palabras ni una métrica exacta ni marcada y tienen igual de aceptación que cualquier otro poema. Además me parece una apuesta arriesgada la de ave marcos, que merece la pena valorar. Siempre es positivo que alguien haga algo diferente y consecuentemente "polémico". Enhorabuena a los tres, me han gustado todos y os deseo toda la suerte posible. Un saludo

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  5. Enhorabuena a todos los participantes, ya que me estan gustando mucho y será bastante reñido el premio.
    Gracias a Infectados por esta oportunidad, de verdad.
    Un saludo.
    Alfonso Zamora.

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  6. Vaya vaya con la niña, muy tierna y protectora, no se si de la forma que ha decidido cuidar ha Milo, le hará entrar en calor o será todo lo contrario, jeje, pero vamos que el relato te mantiene alerta todo el tiempo, muy bueno Maga. Te deseo toda la suerte en el concurso y feliz semana.

    Marcos ¿se puede leer tan rápido? Al parecer si, porque he ido con la historia a toda mecha, como un trueno azul, como ese agujero chorreante de rojo de su gemelo, como esa canción en el ambiente, como tus letras y sus inquietantes líneas que te dejan desecha, la guerra, el frío, la lluvia, los zombis, el inicio, ¿el final?
    (Quiero unirme a Sergio en su apoyo, me ha gustado tu estructura Marcos, la forma que escoge cada uno es tan valida como la de los demás, es más, yo muchas veces también utilizo este tipo de formato en mis escritos, y es libre, no hace falta la rima, asonancia, versificarlo o lo que sea, cada uno hace lo que cree conveniente, así que, ala que me ha encantado, y no le cambiaria ni una sola palabra ni forma)
    Es maravilloso, me ha gustado mucho, suerte en el concurso y pasa feliz semana.

    Alfonso, madre mía que bien describes las escenas, los sentimientos y el desasosiego, me dejas deshechita vaya, y ese final que parecía algo truculento para sus padres, un futuro zombi corriendo en su busca, va y resulta que son ellos los que terminan comiéndose a su propio hijo, fantástico, de los que dejan un final indeciso e impactante. Me ha gustado y mucho, suerte para el concurso y feliz semana compañero.

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  7. Madre mía... a cada relato me veo en un aprieto mayor...

    Mi Maga, sí, falta sangre, pero no por ello genialidad:D
    Genial, pero pobre niña:D, siempre que son los peques los protas me llega al corazón, y luego que se coma al gatito... ¡genial!

    Ese trueno azul ha sido una pasada:D
    No entraré en si rima, verso, prosa o poesía. Sí leí muchos relatos escritos de esta manera, y, sin dejar decir que es arriesgado, no por ello erroneo, al menos a mi parecer. Y me ha encantado:D

    Alfonso, ¡adoré el relato!
    Como a mi me gustan: sangre, muerte, violencia, y un infectado de prota... ¡maravilloso!

    Dios, no podré votar... jajaja:D

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  8. Simplemente espectacular, esta noche a dormir con la luz encendida.

    Mi voto se lo lleva Alfonso Z.

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  9. Formatos aparte, me quedo con el de Ave Marcos. veo más ideas y más lucidez, me parece más interesante.

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  10. Ok jeje los relatos han estado excelentes.

    Maga el tuyo me encanto, la forma es que describes es genial, me dio pena por la pobre niñita (o quizás por el pobre gato) Y de una forma un tanto retorcida (en el buen sentido) me hiciste acordarme de “Cementerio de mascotas” jeje pero me gusto muchoooo…

    El de Marcos me pareció muy curioso, muchos comentan que quizás no fue muy acertado, otros que aunque polémico, estuvo bien. A mi me gusto, el estilo fue diferente y me pareció completo y de alguna forma sublime… me gusto bastante.

    El de Alfonso estuvo genial, me dio lastima por el pobre de David. Además de que me dejaste con la duda: ¿para que quería su amigo que él llegara a casa de sus padres? Jeje bueno quizás no lo sepa jamás pero aun así el relato estuvo muy bueno.

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  11. Por supuesto muy merecido el premio para Maga, no habia dejado comentario en ninguno pero como he pasado a felicitar a los ganadores no queria dejar el pasar por aqui, muy bueno en verdad!!
    besos ^ ^

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  12. Hola, chicos! Vine a curiosear los cuentos ganadores, la verdad es que antes no pude pasar porque no tuve tiempo.

    Al de Maga le corregiría algunas cuestiones de puntuación y redacción; la historia es un poco típica, sucedió lo que imaginaba, pero me ha gustado el tema del gatito jejeje Yo tengo uno, pobrecito, y es tan gordo que no acabaría de comérmelo nunca jajaja (pobre mi gato xD)

    El de Ave Marcos está MUY original en cuanto a su composición, debería valorarse eso también, porque requiere trabajo por parte del lector para interpretar el texto, para pensarlo. Me gustó que estuviera en verso, si es que así se le puede llamar =) En esto se evidencia que no comparto la opinión de Maga para nada, me parece completamente subjetiva (y espero no te ofenda la mía, que está basada en mis estudios, además de, por supuesto, en mi subjetividad): a mí me gusta la innovación, si no, todo es más de lo mismo, lo mismo de siempre, y yo como lectora espero sorprenderme, trabajar la mente en la interpretación del texto, nuevas estructuras, etc.
    Esa era mi subjetividad. Desde mis estudios, quiero aclarar también que no sólo la poesía se escribe en verso ni esta debe seguir estructuras, eso es arcaico (vale estudiar un poco de vanguardismo para darse cuenta de que las "reglas" están un poco obsoletas), de hecho hay poesía en prosa, cuentos en prosa poética, narraciones en verso -el Cid, sin ir más lejos-, etc.
    Así que, ¡arriba el texto de Ave Marcos! Al fin algo innovador en el medio de tanto no-muerto jejeje

    ¡Super bueno el de Alfonso! Me encantó esa descripción en presente, le otorga mucha vida al relato.

    ¡Saludos!

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