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RELATOS 2ª EDICIÓN SEMANA DEL RELATO ZOMBI. HOY: ERZENGEL, LA BRUHA, LA HECHICERA DEL NARGUILE Y ALISDEI.

Hola, Infectados!! Aquí están los últimos relatos de esta edición. Hemos subido 4 por la razón de que si no, quedaría tan solo uno para postearlo mañana. 
A partir de mañana haremos una entrada para las reglas de votaciones, el plazo y los regalos que se llevará el ganador. Muchísimas gracias, una vez más a todos, por haber participado y hacer que la Epidemia se extienda infectando de manera alarmante. 


RELATO Nº16 COMO ZOMBIS por ERZENGEL de la web http://www.erzengel-palabrasalviento.com/


Una vez más, bostecé. Parpadeé varias veces y moví mi cabeza hacia los lados.
Como alumnos Química Biológica, me había presentado a las 8 am para realizar el último práctico de laboratorio: manejo de cepas de virus de nivel 9, el más leve e inofensivo.
En pleno invierno, el edificio de química se me dibujaba oscuro y lúgubre y hasta colmado de misterio, si cerrábamos un poco los ojos.
En el segundo piso, donde las maquinarias eran de avanzada y con muy poco uso, allí llevaríamos a cabo el práctico.

La profesora nos dividió en grupos y entregó una muestra a cada comisión junto a las máscaras, guantes y anteojos protectores.
Debíamos identificar el virus en cuestión. No había dos muestras iguales lo que significaba que tampoco dos grupos presentarían las mismas respuestas.
Además, ningún docente ayudaría, nos dejarían solos para que nos desenvolviésemos como profesionales que debíamos ser.

Pensar que habían transcurrido más de 11 horas desde nuestro ingreso a este lugar donde los olores varios se percibían en cada esquina a medida que mis compañeros, o yo mismo, nos valíamos cuanto método teníamos a mano para identificar los virus, eso me desquiciaba por completo.

Bostecé una vez más y acerqué mi rostro al microscopio.
Alice, una de las chicas del grupo “B”, se quejó por decimoquinta vez.
Al parecer, habían realizado miles de pruebas y nada daba positivo… Nosotros, al menos, ya sabíamos a qué grupo genérico pertenecía nuestra muestra… quedaba especificar de qué virus se trataba.

Me puse de pie y caminé hacia ella, tal vez el meterme en algo ajeno podría ayudar a quitarme el embotamiento.
Todos estaban abajo, en la cafetería. Quedábamos sólo 5 alumnos, uno por grupo…

-Bien, dime qué pasa…- pedí amablemente.
Ella suspiró y tan sólo dijo:
-Nada… absolutamente nada. Ninguna prueba resulta y me está sacando de quicio...- se llevó las manos al rostro, parecía que iba a romper en llanto de un momento a otro.
-A ver … pensemos un poco. Si no resulta nada positivo, tal vez…
El teléfono sonó y Joaquín, del equipo “C” corrió a atender.
Levanté los ojos del papel al percibir que mi compañero comenzaba a titubear ante lo que le estaban diciendo del otro lado de la línea.
Martín, del grupo “E”, se acercó a Joaco al notar que éste estaba al borde de un ataque. Su rostro ahora se mostraba pálido y asustado, incluso debajo de la máscara, y eso no era normal en Joaquín, el capitán del equipo de Rugby. Era un tipo duro y pocas cosas lograban causarle algún tipo de temor.
Agitado, Joaquín le tendió el teléfono a Martín y tomó asiento.

Melina, la única representante de la comisión “A” subió corriendo las escaleras.
-Gente… la puerta de acceso al primer piso está clausurada… No podemos salir… hay patrullas afuera, pude verlas desde las ventanas…- gritó nerviosa.
Martín colgó el teléfono luego de hablar unos instantes y tan sólo dijo:
-Estamos de cuarentena.
Alice se aferró a mi brazo, asustada y con las lágrimas recorriendo su rostro.
-Por error enviaron una muestra contaminada con Virus Clase 1- prosiguió Martín- Y han cerrado las salidas y los pasos de ventilación hasta saber qué peligro hay en verdad.
Joaquín estaba ahora encogido contra una de las mesadas, sentado en el suelo, con su cabeza entre las rodillas.

-No nos dejarán salir, ¿verdad? Nos dejarán aquí sin comida, abrigo ni ningún otro tipo de ayuda más que el teléfono- murmuré mirando con detenimiento a Joaco, que ahora lloraba igual que Alice.
-Bien…- Melina se unió al grupo mientras intentaba respirar tranquila- ¿Eso quiere decir que corremos riesgo de resultar contagiados por alguna enfermedad que hasta el momento no conocemos?
Martin negó con la cabeza y apretó fuerte sus puños.
-No. Parece ser que el recipiente que contenía la muestra estaba roto y… todos los que estuvieron en contacto con ese virus hasta hoy al amanecer ya están enfermos- explicó.
Fruncí el ceño, confundido.
-Desde el laboratorio en Capital, donde armaron el embalaje, pudieron demostrar que el virus sólo sobrevive dos días sin su ambiente. Un día de viaje y otro desde que llegó a la universidad… hoy a las 6 am se venció su plazo de vida- lloriqueó Joaquín.
-Exacto- señaló Martín- Todos los profesores de química del laboratorio, los guardas y alumnos que cursaron anoche, todos están… Nosotros estamos aquí por nuestra seguridad, puesto que no corremos riesgo aquí dentro.
-Pero… dicen que se propagará rápido...- agregó Joaco- No saben cómo detenerlo.

Me estremecí.
Melina intentaba consolar a Alice, Martin y Joaquín hablaban entre sí sobre lo que habían escuchado.
Mientras, yo miraba por los ventanales al otro edificio, donde podían verse las sombras de diferentes personas. Caminaban encorvados y hasta juraría que alcanzaba a notar laceraciones y úlceras en la piel oscura y enferma de esos extraños que no podía identificar.
Era obvio que, tanto como nosotros estábamos recluidos, ellos también.
Más nosotros estábamos sanos y a salvo y ellos…

-No pueden sentir nada- dijo Martin- Han perdido la noción de todo, como si el virus hubiera devorado sus cerebros, no hablan coordinado ni son capaces de moverse con soltura.
-Como Zombies- murmuré.
-Igual que Zombies…- replicó mi compañero.
Cerré los ojos. No podíamos más que pensar en esos infelices que carecían de toda cura posible. De alguna manera, debíamos alegrarnos, pero resultaba imposible.
Unos minutos antes, nos habíamos imaginado enfermos de algo desconocido. Ahora estábamos sanos, pero encerrados en un segundo piso, a la espera de saber qué sucedería afuera…

Un ruido fuerte llamó nuestra atención y corrimos a la ventana.
En el edificio de enfrente había mucho alboroto.
Alguien había escapado. Alguien corría libre llevando consigo el virus.
Los disparos se escucharon rápidamente. No dieron alcance a su blanco.
Miré a los chicos y tan sólo atiné a sentarme en el suelo, junto a Joaquín, que se mantenía inmóvil.
¿Seríamos los últimos a salvo? ¿Había posibilidades para alguien más?
Nada nos quedaba, más que esperar… 


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RELATO Nº17 COSMETICS ZOMBIE por LA BRUHA del blog http://bruhabrujah.blogspot.com/
Salgo del bar para que me dé el aire, he bebido tanto que tengo ganas de vomitar, me enciendo un cigarrillo y veo a una chica tremendamente sexy caminando de un lado a otro de la calle, se dirige hacia el callejón que había frente al bar posiblemente para pasar la borrachera. No era normal el estado etílico que llevaba, así que fui a ver si se encontraba bien, para subirla a un taxi.
No sé como lo hizo, pero allí no estaba, sólo se oían gruñidos como de un perro callejero, cosa que me echó para atrás. Tiré la botella al contenedor, pero el puto bicho no salía. Saqué el machete de mi bota y me acerqué  hasta el contenedor, ¡¡Dios santo!!...¿Qué estás haciendo, maldita zorra?
No podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Tras el contenedor, estaba la chica que perdí la pista. Le caían trozos de piel de la cara y un ojo lo llevaba sujeto al pómulo. El olor que desprendía  hizo vomitarme encima todo el whisky que había bebido, y casi me orino en los pantalones cuando la vi saltar sobre mí. ¡Joder, aparta!  Le di una patada en la cara y me llevé pegado un trozo de carne en la bota.
Cuando me tranquilicé un poco, me di cuenta de que bajo ella había un tipo con la mano arrancada, tenía los pantalones bajados y le bañaba un charco de sangre. Cuando me fijé en la cara, caí en que el tipo del suelo había estado bebiendo junto a mí, en la barra , lo recuerdo perfectamente porque formo un espectáculo cuando el dueño del garito se negó a darle más de beber.
Se lo estaba comiendo, la tía tan buena de la que vi a lo lejos era un puto muerto y se estaba comiendo a una persona. Sostenía en la mano un trozo de carne colgando que cuando me di cuenta de lo que era, me volvió a hacer vomitar.
Mientras el tipo se bajó los pantalones pensando en que la chica le iba a hacer un buen trabajo, ésta aprovecho y se lo arrancó de cuajo, y de ahí el charco de sangre.
Volvió a lanzarse sobre mí  y esta vez me tiró al suelo e intentaba morderme sin acertar, por suerte para mí. Qué fuerza tenía, no pude quitarme ese apestoso monstruo de encima durante un buen rato, mientras babas, sangre y trozos de piel caían por  mi cara.
Tras los gruñidos, se oían voces y pasos que venían hasta el callejón. Eran unos veinte aunque en ese momento no iba a ponerme a contarlos. Llevaban palos y rifles y me decían que me girara, que iban a disparar.
Uno de ellos se acercó, esquivó el bocado que iba hacia su mano y la lanzó contra la pared del callejón. La acribillaron a tiros pero no conseguían acabar con ella, hasta que uno de los disparos acertó en la cabeza haciéndola reventar en mil pedazos. El cuerpo cayó sobre mí y no pude evitar  mearme, esta vez en los pantalones.
Los chavales me subieron a una furgoneta y me sacaron de la ciudad sin más explicaciones, todo esto mientras quedé inconsciente tras el susto.
Aparecí en una especia de comuna hippie que ellos llamaban El refugio. Al parecer, un virus mortal se estaba expandiendo por toda la ciudad después de haber  reventado uno de los depósitos de residuos químicos de la fábrica de cosméticos que había junto a la autopista. Éstos estaban en fase de experimentación y desconocían los efectos; pero estaba claro cuáles eran: entraban en el cuerpo acabando con toda célula, mutándola en algo como lo que vimos.
 Ya han pasado dos años en este campamento y no hay día que desee volver a casa. Por las emisoras de radio nos ha llegado la noticia de que equipos de rescate vendrán a por nosotros para devolvernos a nuestras ciudades y empezar de nuevo, eso sí, sin conseguir borrar esas macabras imágenes para el resto de nuestras vidas, pero al fin y al cabo, vivos.

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RELATO Nº18 POR LA HECHICERA DEL NARGUILE del blog http://elhechizodelnarguile.blogspot.com 

"Correr. No detenerse. Más rápido. No pararse. Sobrevivir. Sobrevivir a toda costa."



Los pensamientos de David se leen con claridad en su rostros descompuestos por el miedo, por el terror total.
El mundo, según lo conocemos, ya no existe. Ha cambiado para siempre .En algún lugar de algún país, habían estado experimentando un virus altamente contagioso en animales. Con animales. Pero algo inesperado ocurrió. Algo salió mal. Quizá fue un simple descuido: alguien se dejó una puerta mal cerrada, midió mal el líquido de una vacuna, no se lavó las manos... Nadie lo sabía realmente, quizás sólamente el culpable y su culpabilidad. Pero la verdad es que ese virus se había cobrado ya, a millones de personas alrededor de todo el mundo. David iba a ser el siguiente.

David se encontraba repantingado en el sofá de su piso de treinta y cinco metros cuadrados, viendo una película de terror, qué irónica era la vida, cuando interrumpieron la emisión con un comunicado especial... y urgente.
   "Interrumpimos para informar de la propagación  de un virus altamente contagioso. Aunque no nos han facilitado la suficiente información, podemos anunciar que se trata de un virus con el que estaban experimentando en un lugar que no nos ha sido facilitado, pero cerca de nuestro país. Durante la madrugada hubo un problema y el virus fue liberado. Dicho virus provoca en los humanos una reacción similar a la rabia de los animales. Transforma al ser humano en alguien sin consciencia, agresivo. El contacto con la sangre o la saliva puede ser fatal.  Desde el gobierno se insiste en tomar precauciones con la mayor rapidez. Permanezcan en sus casas, cierren puertas y ventanas. Asegúrenlas con todo lo que puedan. Y no abran a nadie que no responda con su propia descripción. La situación podría ser grave, no se lo tomen como una broma. Seguiremos informando."
Y se rompió la puerta. Un estruendo de cientos de astillas despertó, por fin, a David de su ensimismamiento. Se levantó con torpeza y salio hacia el pasillo. Lo que vio provocó que su corazón amenazara con arrancarle las cuerdas vocales. Tum-tum, tum-tum. Lo que tenía delante no era humano. Aunque parecía un humano encorvado que babeaba, los ojos decían otra cosa. Los ojos despedían locura, lejos de todo pensamiento racional. Y lo miraban. ¿Lo miraba de verdad? David dudaba de que esa cosa pudiera diferenciarle a él de cualquier otro mueble de la casa. David, con cautela, retrocedió un paso. O al menos lo intentó, porque en cuando David comenzó a tensar sus músculos, aquel engendro se abalanzó sobre él, tirándolo al suelo. Era increíblemente poderoso, David forcejeaba con él mientras intentaba, con todas las fuerzas que el espíritu de supervivencia le concedía, desprenderse de su abrazo. David oyó el crujido de una puerta y unos pasos.
     -¿Te ocurre algo, David?
David dejó de sentir el peso del monstruo y aún en el suelo, tuvo la desgracia de ver cómo aquel horror de la naturaleza atacaba a su vecina. La mordió con brutalidad en el pecho. Pronto la sangre derramada hizo un charco en el suelo. La mirada de David emanaba pánico, horror. Cuando el infectado terminó de deleitarse con la sangre y la carne de su inoportuna y desgraciada vecina, dejó que el cuerpo cayera. Un ruido sordo y David reaccionó. Sin darse la vuelta del todo corrió hacia el salón y cogió una silla de madera. Pudo oír cómo el ser se acercaba corriendo hacia él. Podía sentir su respiración acelerada, sus ansias dementes. Se dio la vuelta y descargó su miedo y su ira a través de una silla, en la cabeza del monstruo. La silla se destrozó y el infectado, sólo se tambaleó. El instinto de supervivencia dirigió a David hacia el pasillo, el hueco de la puerta y escaleras abajo. Saltaba los peldaños de dos en dos y de tres en tres. El ser lo siguió con tanta ímpetu que se cayó rodando y casi adelanta al propio David.
David pensó en llamar a la puerta de algún vecino. Pero se arriesgaba demasiado. Lo tomarían por un ladrón, un borracho o un loco y no lo dejarían pasar. Prefirió ir a su coche, ya que, tenía las llaves en su bolsillo, eventualidad que le sirvió de poco.
"Correr. No detenerse. Más rápido. No pararse. Sobrevivir. Sobrevivir a toda costa."
David no dejaba de repetirse lo mismo. Quería vivir. Era joven, apenas 26 años. Tenía tantos sueños, tantas esperanzas... No puedo evitar preguntarse la típica pregunta de estos casos: ¿Por qué a mi?
Su coche estaba aparcado  a unos setenta metros de distancia. Su milla verde improvisada. El infectado cada vez estaba más cerca de su presa. Corría aparatosamente, con la cabeza hacia delante y con hilillos de babas y sangre manchando su barbilla.
David sentía el pútrido olor a sus espaldas. Su corazón atentaba contra su propia cordura y su respiración, sufría. Intentó sacar las llaves del pantalón, pero sus manos temblaban demasiado. Volvió a intentarlo. Oyó unas hojas crujir. Y tuvo el tiempo justo de darse la vuelta y mirar horrorizados y descolocado a su asesino, que para su sorpresa, no era el infectado, sino una mujer vestida de policía. Le apuntó con una gran pistola a la cabeza y a sangre fría, disparó. Mientras se estrellaba contra la puerta de su coche, sus ojos sin vida pudieron ver cómo el ser que lo perseguía, acababa con la vida de su... asesina.
Perseguido por un engendro, asesinado por una servidora de la ley. El hombre es un lobo para el hombre. Y la era lobuna acababa de comenzar.

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RELATO Nº19 UN PEQUEÑO SUEÑO por ALISDEI del blog http://elsoldaditovaliente2.blogspot.com 


Después   de   unos   meses   muy ajetreados   y  mucho   estrés   en general, mi jefe   decidió   premiarnos   con   unos días    de vacaciones. Nos   invitaba   a   pasar  quince   días   en una   urbanización   muy   bonita   y lujosa   que tenía. Junto   con   mi   pareja   , perrito  y  mi entrañable   gatita,   nos dispusimos   a   pasar   unos días   maravillosos.
Después   de   diez   horas   de viaje   por fin llegamos    a   la   urbanización   “El   triste   sueño”. El    nombre   le  iba   muy   bien. El lugar   estaba   muy solitario   y me  llamó   la atención   que   no   había   nadie,  a pesar  de ser  las diez   de la mañana. 
-¿Cariño, tus compañeros   a qué hora   llegaban?
-  No sé. Podemos   mirar   mientras   llegan   si hay   algún sitio   donde comprar   tabaco.
 –Faustino ¿no   dejarás   de fumar,  ni aquí?,
- Ajajja, amor mío ¿y tú dejarás de ser   un   sargento?   
  
A  las   dos   horas   de  llegar,  caminando   por   la avenida, vimos   un  autobús parado   en medio   de la calle. Entramos   y   nos llamó   la atención   el olor   tan fuerte,  como   a carne    podrida. Había   restos   de   sangre   y  muchos   cristales. Pensé   que   igual   habían   tenido   un accidente.  A las tres   de la   tarde y ya   intranquila   porque   no había   aparecido   nadie, buscamos   un sitio   donde   comer.  Encontramos   una especie   de   merendero   y  nos sentamos   en una   de   las mesas.
Al rato   apareció   un señor   con la carta. Nos dispusimos   a   elegir  lo que  comer   cuando   Faustino, con  su   sexto sentido,   me   comentó: Cariño,   ese   señor   lleva   media   cabeza    ensangrentada   y  cojea   un poco.
 -¡Qué  gracioso,  Faustino! Jajajaja.
- ¿Cariño,   hablo  en serio?  Aquí   pasa algo   raro. 


Hacía  un rato   que   no  veía   a  Micifuz, mi   linda gatita,   y   a   Brandon   (perro)  cuando   apareció   de nuevo   el camarero  llevando    con él   una bandeja   con unos   entremeses. Depositó   la bandeja   en la mesa   y al ver   lo que había   allí, empecé   a   correr    sin mirar   atrás.  Cuando   pensé   que estaba   a  bastante   distancia    abracé   a Faustino. Y  abrazada   estaba    cuando   noté que Faustino   me mordía   en el cuello.
-Cariño,  ahora   no. Tenemos   que volver   a casa  y por cierto,   necesitas   una ducha, que  apestas.
Faustino   había   sido   agredido   por   el   camarero   Zombi   y   empezaba    a   notar    los efectos   .
-Cariño, búscate   un sitio   seguro   y   márchate.
Me apenaba   tener   que dejar   a  Faustino   allí   solo   y herido.  Pero   sabía   que   era   lo más acertado   al  haber   sido   mordido   por el camarero   zombi.   
Me  dirigí    hacia   el campanario   de   la iglesia,  golpeé  la puerta  y al cabo   de un rato   la puerta   se abrió   y   entré. Todo   estaba   muy oscuro   y   al final   del   pasillo se   vislumbraba    una  pequeña vela.  Seguí    andando   y al   llegar    casi   donde   estaba    la vela, pude   reconocer   la figura:  era   mi jefe   que   estaba   con los   pocos   compañeros que   habían   sobrevivido   al ataque   zombi.
- Anastasia   ¿te encuentras   bien?,
-  Sí   -le contesté   al borde   del   llanto.-  ¿Qué  puedo  hacer   para recuperar   a   mi   Faustino?
- Realmente   no lo sé.
En ese   momento   escuché   que   alguien   me   llamaba   y me decía   que   abriera   los ojos. Obedecí   la voz   y   vi   a  mi   Faustino   que me comentó que   me había   quedado dormida. Ya más tranquila,   me di cuenta que todo   había   sido   un sueño.

7 comentarios:

  1. Muy buenos los últimos relatos, la verdad es que me he llevado sorpresas muy agradables con todos loa participantes.

    Mucha suerte a todos!

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  2. Pues después de haberlos leídos uno por uno ,no me cabe la menor duda de que todos sois los ganadores.
    Enhorabuena chicos,porque escribís genial!

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  3. Que gran broche final para el concurso. Me ha encantado leer a tantos autores y sobre todo decubrir que sois todos buenisimos. Un saludo y suerte una ez mas a todos

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  4. Ainss qué ganas por saber cómo terminará ésto. Prometo mandarle un zombie al que gane :D

    ¡¡Muchar suerte a tod@s!!

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  5. Joliiiinnn...


    Mi Erze, con lo que me gusta Resident Evil, te "exijo" una continuación, jajaja:D
    Quiero saber que ocurre, porque vamos, me dejaste comiéndome las uñas:D

    Genial mi querida Bruha, qué de sangre y visceras... y ahora a esperar vivir:D

    Muy bueno, querida Hechicera. Este final, "El hombre es un lobo para el hombre. Y la era lobuna acababa de comenzar.", increíble:D

    Mi querida Alisdei, menos mal que fue un sueño... akakaka:D Buenísimo:D

    Muchísima suerte a tod@s, sois ganadores independientemente de quien sea el más votado.
    Tod@s os merecéis el premio porque cada uno de los relatos es singular e increíble en sus letras:D

    Felicidades a mis Infectados por el pedazo concurso... una maravilllaaaa:D

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  6. Bueno a comentar los últimos 4 relatos:

    Erzengel, nena el tuyo me dio miedo jajaja (yo estudio biología, y aunque no he visto todavía “Biología Sanitaria” y los virus, ya me da miedito hacerlo jeje) me gusto bastante, fue irónico que los únicos que estaban sanos (por decirlo así), eran precisamente los que no podían escapar.

    La Bruha, el tuyo fue bastante curioso nena, pero me gusto bastante. El protagonista al menos tuvo una especie de final feliz (si así se le puede decir) muy buen relato y éxitos nena.

    Hechicera, el tuyo estuvo interesante, y me dio tristeza por el pobre David y su fatal final. La frase final del relato me encanto… Suerte linda.

    Alisdei, con el tuyo me reí en momentos (sólo la imagen de Homero me encanto) fue entretenido. Suerte…

    Éxitos a todos…

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