Blog de referencia en el universo zombi. Donde también encontrarás todas las novedades de los géneros literarios (juvenil y adulto).

infectadosblog@gmail.com
English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Opinión de El manantial (Alejandro Castroguer) Dolmen Ed.


Lectura recomendada por Infectados blog


Título: El manantial
Autor: Alejandro Castroguer
Editorial: Dolmen
Páginas: 336
Quince años después de la Noche del Desastre, sólo quedan las ratas y la apuesta por la supervivencia (stop). La Enfermedad ha resultado peor que el mismísimo Diluvio bíblico (stop). Los vivos bastante tienen con conservar el pellejo (stop). En un instituto medio abandonado en mitad de una ciudad fantasma sobreviven Abel y Verona (stop). Eran unos críos cuando sucedió el Desastre (stop). Quince años después se han convertido en dos verdaderos hijos de puta (stop).

Contiene escenas de violencia extrema y sexo explícito. Así avisa la portada de El Manantial, la última novela de Alejandro Castroguer, publicada por Dolmen editorial. Y no es broma, ni siquiera una amenaza, es una advertencia.
En un lugar no especificado, aunque todo parece encajar que es en América, en las décadas de los 70-80 (por la música y la ropa  que llevan  los personajes después de quince años,  propia de los años 60.  Además de nombrar las películas de Clint Easwot, cuando solo hacía films del oeste), dos jóvenes de 20 años (Verona) y otro de 18 (Abel), sobreviven en un instituto durante 15 años desde que ocurrió el desastre que llevó a convertir en muertos vivientes a la población. Los chicos han quedado solos desde los últimos cinco años, ya que con ellos vivía su padre. Las duras circunstancias de la supervivencia, un hecho que marcará sus vidas y la ausencia de una figura paterna harán que las personalidades de estos dos jóvenes aboque en un absoluto desprecio por las buenas intenciones, salvo con ellos mismos.
Llegará el momento que Verona se dará cuenta de ciertas actitudes que la llevarán a mirar por su propia supervivencia y a odiar a la única persona que está a su lado. La pregunta es: ¿Quién sobrevivirá? Como bien podemos leer en la novela, en las citas que se dan de otras obras: Si el que sobrevive es el más cabrón, entonces estamos bien jodidos (La fábrica de las avispas, de Iain Banks)

La novela me la leí en una sola noche. Empecé ojeando las primeras páginas como siempre hago cuando tengo un nuevo título en casa. Fue tal el enganche, que me dieron las 7 de la mañana para saber cómo era ese final.
La novela no es buena, es buenísima. La ambientación es la propia de esas películas de Rob Zombie en la que los granulados setenteros están presentes.  La narración de Alejandro Castroguer es tan sublime y extrema, y los personajes tan decadentes y primarios, que todas esas sensaciones de las que te advierten en la carátula las sentirás como una bomba en tu estómago.  ¿Es eso malo? Por supuesto que no. Además estoy acostumbrada a este tipo de historias, aunque no con tanto subidón como el que me ha proporcionado este título. Cuando leo un libro me encanta experimentar todas esas sensaciones, y hay episodios tan  descriptivos y de tal violencia extrema, que sentí exactamente lo mismo que cuando veo una imagen que hiere mi sensibilidad. La única diferencia es que sé que esto es ficción y que, aunque no soy una sádica, disfruto, porque este hombre es un maestro en recrear sensaciones de todo tipo.
La parte pornográfica es buenísima, tan buena que sentí cosquillitas por debajo de mi ombligo (bastante más abajo); algo nacía en mí en aquel juego de la llamada telefónica, o en aquellas escenas puntuales que acababan en orgasmos.
¿Soy una pervertida? Pues no.  Sé lo que me gusta leer y lo que no me gusta. Lo que me aburre y lo que no. Y esas dos sensaciones que tanto imperan en El manantial, solo las he vivido con otros dos autores: Clive Barker y Patricio Sturlese en su obra La sexta víaYa era hora de que un autor español se decidiera a escribir, sin ningún tipo de tabú,  todo lo que su imaginación dicte.
La obra tiene mucho más trasfondo que la violencia y la pornografía.  No en vano la palabra país aparece en cursiva en bastantes páginas, la palabra extranjero o algunas críticas, si no hacia la iglesia en sí,  puede que a toda su extravagante parafernalia. Las palabras miedo y rencor se repiten con frecuencia, representadas por los parados o muertos vivientes. Es más que una novela Z.
Cita:

" Verona se niega sacudiendo la cabeza. De eso nada. Ella luchará hasta que sea materialmente inviable mantener la defensa del país. Entre golpe y golpe, mira a los ojos a la patinadora. Le está ofreciendo la posibilidad de que escape ella sola, si lo cree oportuno. Haz lo que quieras.

La novela está escrita en tercera persona, en un presente tan característico en las obras de Castroguer y donde el propio autor se inmiscuye.  Con tal narración me vi arrastrada como de una mano que me iba guiando por ese infierno de atrocidades y verdades. Castroguer es tan maquiavélico, que hasta se permite engañarnos en ciertos episodios, dándonos una efímera tregua que nos meterá de nuevo, y de cabeza, en la espantosa realidad. Los zombis (infectados o parados como él los denomina) también están muy presentes. De hecho toda la justificación del comportamiento de los dos personajes es por causa de estos seres que los mantienen acorralados y que, sin darse cuenta, dentro de la protección de aquellas aulas, ambos están contagiando sus almas de algo peor y espeluznante. La inocencia de  esos dos individuos está contaminada desde hace mucho tiempo; los límites no tienen cabida en esas cabezas. El instituto donde sobreviven se ha convertido, desde hace tiempo,  en un lago azul muy opuesto a la película protagonizada por   Brooke Shields. Las cosas que no conocen las lee Verona en esa especie de manual-libro de Italo Calvino: Marcovaldo.

Cita:  

" Tampoco ha resultado tan aburrido el juego de la vida. Convencido de ello, de haber vivido dieciocho años al límite, sonreiría si tuviese labios, cantaría si tuviese boca y se masturbaría si tuviese manos y polla. 

Me encantan las metáforas que hay a lo largo de toda la novela, las menciones que se dan a la música y el cine, algo que el autor adora.  Otra cosa que  aprovecha muy hábilmente, es hacer alusiones a esa obra maestra que él mismo escribió: La guerra de la doble muerte; hasta uno de sus personajes se menciona en una de las páginas. El final de la novela es, como poco, lo más estremecedor y revelador de la historia. 




Sin duda alguna el título de El manantial  es acertadísimo, y esa portada, con el congelador donde está el agua bautismal, es lo más representativo de la novela y de  donde brota el alma de la historia. Hay otro libro titulado El manantial (Ayn Rand), y cuyo editor dio esta explicación a la editorial cuando quiso publicarla después de ser rechazada 12 veces a la autora:
"Si este no es un libro adecuado para usted, entonces yo tampoco debo trabajar para usted".
Acertadísimo si lo aplicamos al lector!!
Valoración personal
Estamos ante una obra maestra. Alejandro Castroguer ha demostrado una vez más su talento y genialidad. En esta historia exhibe con toda naturalidad su inteligencia. En mi opinión, una de las mejores novelas del género Z que he leído este año.
¿Quién había dicho que con respecto al género Z  estaba todo escrito? :) 



2 comentarios:

  1. Muy buena reseña del libro a mi también me encanto el libro me gustaría que me recomiendes otro libro Z por favor

    ResponderEliminar
  2. Pues a mi no me gusto, y eso que lei gran parte. Apenas 3 personajes y 20 zombis, punto. Un puñetero edificio y alehop, ideal pa peli española baratucha.

    ResponderEliminar

GRACIAS POR COMENTAR Y EXPANDIR EL VIRUS