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Opinión de El jardín impío (Juan Miguel Fernández) Dolmen editorial


Ni siquiera todo el cariño y el cuidado puesto por una joven para cuidar un ejemplar de La Joya de Babilonia, la especie de planta más bella y espectacular de los míticos jardines colgantes que ocupan  un lugar de honor entre las Siete maravillas del Mundo, es capaz de evitar que una gran desgracia caiga sobre la familia.
Y si una especie ha sobrevivido tanto tiempo es porque sabe garantizarse su propio sustento...












 

Título: El jardín impío
Autor: Juan Miguel Fernández
Editorial: Dolmen
                                       Páginas: 256



La historia arranca en una casa situada en la zona más alta de un pueblo pequeño y acogedor, llamado Villa Nova, donde vive una pareja. En el momento en el que comienza la novela, la mujer llamada Rosa, acoge a tres jóvenes que quieren guarecerse de la lluvia que está castigando la zona.
Pronto se descubre que las intenciones de estos tres personajes no son lo que parecían, sino que buscaban algo más; debido a eso, suceden unos hechos que a la larga dan pie a unos sucesos que desencadenan una gran tragedia sobre el pueblo donde transcurre la acción.
Transcurridos unos años desde aquel fatídico día, empiezan a suceder unos hechos increíbles. El principal es que los muertos vuelven a la vida, infectando y devorando  a los habitantes de este tranquilo pueblo donde, atónitos ante estos sucesos, la gente no puede impedir la matanza que ocurre. Los pocos supervivientes ven indefensos cómo mueren familiares y amigos sin poder hacer nada para impedirlo, y tratan de sobrevivir e intentar escapar del infierno que era ese tranquilo lugar y que era anteriormente su hogar.
 Poco a poco se van descubriendo detalles sobre los hechos que han desencadenado el regreso de los muertos y la infección de la mayoría de los habitantes de Villa Nova, donde la planta La Joya de Babilonia tiene mucho que ver; aparte de unos experimentos de una gran empresa, donde está involucrado el marido de Rosa, la mujer que acogió a los tres jóvenes al principio de la historia.
Pronto se descubre que la planta llamada La Joya de Babilonia atrae al mal a donde está plantada, que es la casa de la joven pareja donde se desencadena todo.
Los pocos supervivientes que quedan intentan escapar elaborando un plan, donde tienen bastante que ver unos pequeños habitantes del subsuelo del pueblo, las ratas. A lo largo de la historia del libro se va explicando la implicación de los roedores y su relación de amor-odio con los muertos (cosa que se agradece, ya que en muchas historias no se dan explicaciones de por qué o qué propaga una epidemia capaz de reanimar a los muertos, o se da casi siempre la misma explicación)
La historia comienza bastante tranquila más o menos hasta las 50 o 60 primeras páginas, y a partir de ahí, la acción avanza de forma rápida, conduciéndonos a un final a vida o muerte para los supervivientes que quedan.

Valoración personal
Estamos ante una novela Zombi que no aporta nada nuevo al género Z, excepto la implicación acertada de la planta llamada La Joya de Babilonia, aunque  cabe recordar que Max Brooks puso el nombre del virus (en Zombi. Guía de supervivencia) refiriéndose a  una planta (bonita, por cierto) denominada Solanum, que en realidad es de donde se extraen sustancias que producen efectos en el cerebro y  sistema psicomotriz, y que podemos encontrar en la patata, tomate, etc...  También nos viene a la cabeza la metáfora grotesca y exagerada de aquella Tienda de los horrores. Por lo demás, El jardín impío cumple con el propósito de entretener y hacer pasar un buen rato al lector. Juan Miguel Fernández ha realizado un buen trabajo.





Nota: hemos reeditado el nombre la planta, ya que por error la bautizamos como La joya de Alejandría. Gracias a Miguel Fernández por decírnoslo en su comentario y  su amabilidad.

5 comentarios:

  1. Encantado de leer tu opinión y sobre todo de que lo hayas encontrado entretenido. Gracias por dedicar tu tiempo amablemente en esta reseña. Lo único que me gustaría aclarar es el nombre de la planta, que es "La joya de Babilonia" y no de Alejandría, ya que hace referencia a los míticos jardines colgantes. Pero es un error sin importancia y reitero mis agradecimientos. =)

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    1. Muchas gracias a ti, Juan Miguel, por pasar por Infectados! Ya hemos corregido el errorrrrr!!! :) Ya Jorge se pasará por aquí cuando vea tu comentario. Saludos y suerte en tus próximos proyectos!
      Macu Marrero

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  2. Hola, Juam Miguel, siento mucho el error, fué sin darme cuenta, como te ha dicho mi compañera, Macu, ya se ha subsanado el pequeño error, muchas gracias por el detalle, y por visitar el blog, un saludo.

    Jorge Herrero

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    1. No pasa nada, Jorge. Es comprensible el error, ya que apenas se menciona el nombre de la planta un par de veces más o menos en toda la novela. Además en este caso lo que importa es el resto de la historia y me agrada ver que resulta amena y coherente. Saludos, amigos. Un placer figurar en vuestro blog.

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  3. hola una pregunta en el salvador hay alguna editorial que venda tu obra

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