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Opinión de "Lantana. Donde nace el instinto" (Darío Vilas) Dolmen Ed.



Darío Vilas, nos presenta Lantana, una ciudad en crecimiento, un reducto de prosperidad en medio de un país en crisis. Allí conoceremos a Nacho, un islote enclavado en un océano de existencias con  las que no consigue empatizar, cuyo vínculo no sabe reconocer. Los contrastes entre Lantana y Nacho los abocaba a cruzarse en el camino. Pero un misterio mucho mayor, unas fuerzas que sobrepasan la ciudad, la inmensidad de su desierto, a Nacho y al resto de sus habitantes, está a punto de desencadenarse y aflorar desde la profundidad insondable de un pozo que los reclama con avidez.

Título: Lantana. Donde nace el instinto
Autor: Darío Vilas
Editorial: Dolmen
Páginas: 256










Este segundo título de la serie de Darío Vilas que empezó con Instinto de Superviviente, ha supuesto para mí una delicia leerlo. Si se ha dicho que segundas partes nunca fueron buenas, Darío ha demostrado que no, que lo suyo es luchar contracorriente y además con una obra con la que ha apuntado muy alto y con la que ha acertado de lleno. Nada más empezar a leer Lantana. Donde nace el instinto, sabía que el autor nos sorprendería con una precuela de la serie que nada tiene que ver con los tópicos que mejor vienen a mano. Darío se ha dejado el alma y la piel en cada página, en cada cita que son dignas de leer una y otra vez. Ha optado por el camino más difícil, cambiando de escenarios y personajes a los que retrata, sobre todo al principal, de manera muy íntima y sutil. Nacho, que nos guía en casi toda la novela, es un personaje atormentado, que huye de sus fantasmas y se enfrenta a un nuevo reto en esa balsa salvavidas personal que es Lantana. La ciudad es a su vez otro fiel espejo de esperanza y desolación, en un desierto donde el frío acero está presente y donde los peligros acechan en las profundidades como en el interior del alma de los personajes. 
La luz del día espanta a los fantasmas, que vuelven a agazaparse en sus escondrijos para aguardar a que el manto de la noche despierte de nuevo nuestros temores, sean reales o no.” “Angustia, ese sonido de fondo con el que no vemos obligados a convivir, el precio que debemos pagar por el regalo de existir, soportándolo en la medida que alcance los límites de cada individuo.” 
La forma narrativa del autor es la agilidad visual que posee para mostrarnos un entorno contundente, de ahí que sus obras sean con las páginas precisas, ni más ni menos de lo que requiere el escenario que desea mostrarnos. Darío Vilas se centra en realizar constantes referencias a la felicidad, tan efímera y frágil en los personajes como esa ciudad que se encarga de sustituirla por una realidad que también se hará pedazos.
Hasta mi llegada a la ciudad, la información que tenía de Lantanas era más bien escasa. Había leído en Internet algunas cosas y también busqué fotografías. Las que más me impactaron fueron las del desierto de Perlada, que se extendía a las afueras de la urbe como una sábana retirada que estuviera esperando a que alguien la tendiese sobre la cama de cemento y hormigón en lo que se había convertido el otrora pueblo.” 
 Los momentos de horror son casi oníricos y la amenaza sutil es constante. La presencia de las máquinas perforadoras crean una atmósfera inquietante y atemporal; la entrada en escena de esos  "Faros” que ya aparecían en la primera novela no hacen más que sumar puntos y terror a la trama. La escena que contempla el personaje de Nacho desde una ventana es de órdago, de esas que quedan grabadas como la secuencia clave de una película de culto. Hacía mucho tiempo que no leía algo tan profundo y bueno, y me es imposible comparar esta genial obra con Mi vida entre los muertos, de Serge Brussolo; las sensaciones que viví leyendo ambas obras fueron casi las mismas. Y sí, los muertos vivientes están presentes en Lantana, pero son algo más que eso: criaturas espeluznantes que dan mucho sentido a la trama y que no han sido metidas, en ningún momento, como excusa para escribir una novela Z. De todas formas, creo que Lantana es mucho más que una novela del género. 
Intenté moverme, huir de su ángulo de visión, pero el miedo me lo impedía. Sus ojos, de un intenso gris, casi plateado, estaban abiertos en expresión alucinada. No habría persecución. Me estaba sometiendo, acorralando y despojándome de voluntad. Me convertía en una presa fácil.” 
Valoración personal: 
Ha sido un verdadero placer leer Lantana. Donde nace el instinto.  Hay momentos en los que me sentí identificada con el protagonista, agobiado por esa atmósfera asfixiante que siempre le persigue. Lantana es una genial obra que demuestra una vez más la magnífica calidad narrativa y el talento de Darío Vilas, que siempre se encarga de aportarnos algo nuevo de lo que aprender a los que leemos y escribimos. Una novela íntima, inquietante. Brillante. 

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